Carreteras manchadas

El dolor nuevamente en las carreteras del país. Muerte y más dolor. Ahora en Jipijapa y en Santo Domingo de los Tsáchilas. Víctimas inocentes, principalmente niños, que son parte de las dramáticas estadísticas causadas por los irresponsables.

Hace algún tiempo, hacíamos relación a la publicación de un libro titulado: “Qué choferes para bestias”, así como se lee.

El título del libro no se refiere, por supuesto, a todos quienes conducen un vehículo; sino a aquellos enemigos de la vida que cuando están el frente de un volante se olvidan que están llevando en sus unidades a personas, mismas que lo único que quieren es llegar sanos y salvos a sus destinos.

La referencia es a aquellos que incumplen las racionales normas de tránsito y a quienes violentan permanentemente las leyes que regulan la acción de los conductores. La verdad es que las autoridades y medios de comunicación han insistido en evidenciar de cerca una serie de situaciones alarmantes que a la postre dejan resultados nefastos con personas inocentes fallecidas o gravemente heridas.

Pero, se ha puesto a pensar ¿en qué viajamos los usuarios del transporte público? Sinceramente da miedo llegar a la conclusión de que andamos en la fina línea que separa la vida de la muerte. Muchas veces culpamos a las instituciones cooperativistas, pero en realidad la culpa es de quienes conducen las unidades, varios de ellos irresponsables con su propia vida y con la de los demás..