Carlos Jara lleva 27 años reforestando el ‘Runa Urku’

Ibarra. En 1992 cuando compró una pequeña propiedad en el sector denominado Runa Urku que significa ‘Hombre de la Montaña’, en la vía a Yuracrucito existían tres árboles de eucalipto. Esa imagen que aún no se le borra de su mente le motivó a plantar más semillas con el fin de que esa zona cambie de cara, pero nunca pensó que ese sector se convertiría en uno de los pulmones de la ciudad.

Carlos Jara, quien es fotógrafo profesional, no ha perdido la cuenta de cuantos árboles desde 1992 hasta la fecha ha sembrado. Asegura que son 10 mil y que va por más.

“Inicialmente compré 3 mil plantas pero se quemaron 1 200 en un primer incendio. Reforestamos pero nunca más volví a comprar plantas ya que ahora tengo mis propios almácigos. Aprendí a cosechas la semilla y sé como funciona”, dijo Jara.

Trabajo diario. Nogal, acacias, cholán, guarango, arrayán y eucalipto aromático han sido las especies naturales que se han sembrado en esa localidad, donde actualmente se asienta la hostería La Estelita. La variedad de especies sembradas en ese sitio es amplia. Existen también mil plantas de café.

Cultura ambiental. El objetivo de la familia Jara es crear un gran parque privado. Para cumplir esa meta dice que hay que ser perseverantes y sobre todo amantes de la naturaleza. Carlos no está solo en esta actividad cuenta con la ayuda de sus hijas Carla de 10 y Estelita de 8 años de edad y su hijo mayor quienes se han convertido en los guardianes de la loma ‘Runa Urku’.