29-11-2019 | 10:40
(I)

Madre e hijas se reencuentran después de 30 años

Por motivos personales en 1989 María del Rosario Lima, se fue del país con su hija Cristina Alexandra. Ayer, tras 30 años de ausencia María del Rosario se reencontró con sus dos hijas.

Tulcán. Treinta años tuvieron que pasar para el reencuentro familiar. Cristina Alexandra Cruz y su madre María del Rosario Lima, regresaron a Ecuador para encontrarse con Paola Cruz y Marlene Aviés, las hijas mayores de María del Rosario.

Inolvidable. Fue el Puente Internacional de Rumichaca, el lugar del encuentro que estuvo cargado de emotividad, lágrimas y nostalgia.

Faltaron palabras para describir el sentimiento que las cuatro mujeres sintieron. Sin embargo para llegar a ese momento, tuvieron que pasar muchas cosas.

Desde los años de tristeza y dolor producto de la ausencia, hasta el trabajo articulado de la Policía de Ecuador y Colombia que lograron el encuentro.

Aporte policial. “El trabajo que realizó la Dinased fue satisfactorio. En tiempo récord, logró la ubicación de la compatriota que estaba en Colombia.

Hicimos un trabajo coordinado con los colegas del vecino país”, dijo Luis Chica, comandante de Policía de la SubZona Carchi 04.

Las palabras del uniformado concuerdan con la versión de Wilson Bocachica, jefe de Policía de Ipiales, quien también destacó el trabajo realizado por las unidades especiales élite de los dos países.

Hechos. La historia de las cuatro mujeres se remonta a mediados de 1989, cuando María del Rosario y Cristina, emigraron desde Machala donde residían. “Fueron muchas las circunstancias y motivos, solo le podré explicar a ellas lo que verdaderamente pasó. Tuve muchos problemas en Ecuador, por eso tomé la decisión de irme”, explicó con voz entrecortada María del Rosario.

Sentimientos encontrados. Pero los reproches quedaron atrás. Aunque la madre de familia reconoció que fue un error irse de Ecuador, hoy está feliz y emocionada por el ansiado encuentro. “Yo hice el intento de buscarlas, regresé como dos ocasiones pero todo fue infructuoso”, agregó. Los reclamos y reproches quedaron atrás. El encuentro permitió volver a empezar de nuevo. Tras unos minutos de nostalgia, todo se volvió alegría. María del Rosario, al fin puede disfrutar de sus tres hijas y de sus nietos que está por conocer.