09-06-2019 | 00:00

Ecoamigos, iniciativa por la vida y el planeta

El colectivo ambientalista está replicando su mensaje en los centros educativos de Tulcán, enseñando a niños y jóvenes cómo aportar en la conservación del ecosistema

Tulcán. El pasado 5 de junio, se celebró el Día Mundial del Ambiente. La fecha fue precisa para que organismos como el Programa de Medio Ambiente y Clima de las Naciones Unidas, revelara cifras alarmantes de los efectos de la contaminación. Por ejemplo, cerca del 93% de los niños del mundo menores de 15 años (es decir, 1800 millones de niños y niñas) respiran aire tan contaminado que pone en grave peligro su salud y crecimiento. La tasa de mortalidad es de un 33 %.

Conciencia. Para la Organización Mundial de la Salud, la única salida a un panorama desolador se resume en una sola palabra: concienciación. Tener conciencia del daño que nos hacemos cuando contaminamos el ambiente es el único camino para cambiar el destino del planeta, y por ende de todo ser vivo en él.

Cuidar el ambiente no es una moda, debe ser un estilo de vida. Eso es lo que en Tulcán, entendió el colectivo de jóvenes Ecoamigos Cultura Reciclaje Tulcán.

Jóvenes. Alex López, relata que esta agrupación nació en julio del año pasado. Cinco jóvenes decidieron hacer frente a los hábitos destructivos de una mayoría, invirtiendo su tiempo en ayudar al planeta. Se apropiaron de áreas verdes, llenas de basura y descuidadas para mediante mingas, devolverles la vida.

Su trabajo lo hicieron en lugares que para las pasadas generaciones de tulcaneños eran sitios llenos de buenos recuerdos. Por ejemplo, las piscinas del Puetate.

Autogestión. Con su propio aporte y tocando algunas puertas para que les donaran implementos de limpieza, trabajaron a cambio de nada durante dos meses, retirando grandes cantidades de basura. Limpiaron senderos, áreas verdes, desinfectaron la piscina y pintaron las estructuras. Le devolvieron la vida a este lugar que en los años 70 y 80 era sitio obligado de recreación familiar en Tulcán. Escenarios que muchos añoran, pero sobre los que nadie decide hacer nada. También llegaron a la piscina del Pijuaro; se trata de una estructura mucho más deteriorada que también vive en la memoria de las generaciones pasadas y del cual solo hay vestigios. Intervinieron este espacio, pero es demasiado difícil revertir el daño que ha sufrido el lugar.

Un legado. Alberto Chugá, otro de los gestores del proyecto, señala que la acogida es positiva. A once meses de su creación los resultados empiezan a verse. De los cinco voluntarios iniciales, hoy son 20. Y los niños y jóvenes empiezan a asimilar el mensaje. La propuesta de Ecoamigos Cultura Reciclaje Tulcán, avanzó hacia los centros educativos con charlas e invitaciones a ser partícipes del cambio. Para Chugá, se trata también de conectar a la gente nuevamete con la naturaleza. Reflexiona que la dependencia del mundo tecnológico ha disminuido la posibilidad de compartir en familia, con amigos y disfrutar la naturaleza, los animales. Incluso en las elecciones anteriores, este grupo le dio uso a las gigantografías haciendo casas para perros, optimizando así desechos como el plástico. En la agenda de este colectivo está restaurar una piscina en Tufiño, ayudar en el adecentamiento del camposanto Azael Franco y replantear una agenda para dictar charlas en centros educativos.