Carapaz, te debes a ti mismo

Golpeando el pecho al cruzar la meta, el ciclista carchense Richard Carapaz se adjudicó el triunfo en la octava etapa del Giro de Italia 2018, durante su segunda temporada como ciclista profesional, auspiciado por la empresa española Movistar Team, entre muchos elogios a nivel mundial, la prensa internacional lo consagró como un deportista con una victoria sin precedentes, un año más tarde, este reciente 2 de junio, su energía, perseverancia, disciplina y fortaleza, tras correr la última etapa en Verona, le proclamó como el rey del Giro de Italia 2019, una de las tres grandes del ciclismo mundial. Se debe agregar humildad y sencillez “aun no soy consciente de lo que significa ganar el Giro”, dijo el campeón en la Arena de Verona, con sus ojos llenos de lágrimas y su modesta alegría, propia de esa tradicional “garra” del pueblo carchense, donde la bicicleta es el rodar de la existencia misma. De su triunfo colosal, no suficientemente valorado por todos los ecuatorianos, nadie es dueño más que el mismo Carapaz; su apellido de origen pasto-quillasinga, significa “el que mueve el viento”, en una esquelética bicicleta recuperada por su padre de la chatarra, Richard se arrojó con todo a esta hazaña de aguerridos, recorriendo los páramos y callejones de Playa Alta, comunidad cercana a la frontera con Colombia, país cantera de ciclistas de élite, al que le debe, gran parte de su formación. ¡Viva el Carchi, carajo!. ¡Viva Richard Carapaz!.