Cambio de la matriz cultural

juan rualesCon mucha expectativa se viene hablando del “cambio de la matriz productiva”. Anclados en un modo de producción “semi feudal y semi capitalista” el Ecuador se debate desde la colonia en una “matriz productiva” basada en la producción y  venta de materia prima barata y en la compra de productos elaborados caros, lo que mantenía a nuestra balanza comercial siempre deficitaria; pues es más lo que comprábamos que lo que vendíamos.

Ese perverso modelo no llegó del cielo, fue habilidosamente construido por las burguesías comercial y financiera que dominaron nuestro país hasta ayer. Para comprar todo lo que nuestro país necesitaba, debíamos someternos a  siniestros procesos de endeudamiento externo que mantenían a la patria prácticamente hipotecada al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial y a otras grandes monstruos financieros, que terminaban como todo chulquero, chantajeando políticamente al país mediante la imposición de constituciones, leyes, decretos y demás instrumentos “legalmente jurídicos” en los que el pueblo ecuatoriano siempre llevaba las de perder, mientras que se fortalecían estas clases sociales apátridas a las que poco les importó la soberanía nacional, peor el destino de los niños, los jóvenes, las mujeres, las etnias, los obreros y campesinos, en cuyo nombre hablaban sus testaferros en cada campaña electoral. Este modelo nos mantenía anclados a un vergonzoso subdesarrollo dependiente con indicadores sociales que eran para morirse de vergüenza. Para salir de este fango, solo es posible de una revolución que ampute de raíz todos los tentáculos de este sistema, desgraciadamente eso no es posible a corto plazo, pero por algo se empieza y, el cambio de la matriz productiva que está proponiendo el gobierno, puede ser un punto de partida. Sin embargo, si junto a este cambio no se transforma también la matriz cultural, mucho me temo que a la lagartija le vuelva a salir la cola y al cabo de poco tiempo, volvamos a lo mismo, solo que con la fachada pintada de otro color. De esto hemos hablado en los escenarios específicos, pero es necesario insistir, pues parecería que nuestro clamor se expande en el desierto. 

 

Juan F. Ruales
juanf_ruales48@hotmail.com