Ibarra. Con notable tristeza y llena de vergüenza, dolor y temor, una joven de 18 años llegó a la Fiscalía de Imbabura. Una denuncia por un delito de violación le llevó a este sitio, luego de ser animada por sus familiares para que el hecho fuera judicializado.

Sin tener idea de qué es la Cámara de Gesell, se sentó en un escritorio y empezó a relatar los hechos que le han llenado de pesadillas en los últimos cuatro años. De forma pausada fue relatando como su infierno inició, cuando un pariente cercano, a quién consideraba como un padre, empezó a tocarle sus partes íntimas, y luego de tres años, le violó en múltiples ocasiones, cuando la esposa del hoy sentenciado salía a trabajar.

En su mente imaginó que debería contar lo ocurrido una y otra vez, en cada una de las diligencias, pero de inmediato le explicaron que se trataba de un testimonio anticipado, y que luego de esta diligencia, no volvería a hablar de lo sucedido y, peor, ver el rostro de su agresor en las diferentes audiencias.

Recurso. Y ese fue el principal objetivo de la Cámara de Gesell, evitar la revictimización de las personas y que, quienes denuncien delitos contra la integridad sexual y reproductiva, tengan un espacio adecuado, confidencial y de última tecnología, para relatar sus historias, especialmente niñas, niños, adolescentes, adultos mayores, personas con discapacidad, personas gravemente enfermas y físicamente imposibilitadas, que vayan a salir del país o testigos protegidos, según explicó Gen Rhea, fiscal provincial de Imbabura.

Declaración. “Ese testimonio anticipado nos sirve, justamente, para obtener detalles de una persona que ha sido víctima de una infracción y nos cuente los hechos que han vivido o conocen, para poder ejecutar la acción penal al respecto. En la Cámara, además, se identifican sospechosos cuando los denunciantes tienen dudas de quién cometió un delito. La víctima se pone detrás de un vidrio y las personas a identificarse en la sala, luego se cambian las posturas y lugares para garantizar el reconocimiento”, mencionó Gen Rhea.

Regla. Según la Resolución 117-2014 del Consejo de la Judicatura, todas las personas que participen en una diligencia, bajo el uso de este recurso, deben guardan reserva absoluta de la información que obtengan, y si no se cumple con esta disposición, los funcionarios podrían enfrentarse a acciones disciplinarias, civiles o penales, ya que el único objetivo de la Cámara de Gesell, es optimizar el funcionamiento y la calidad del servicio de justicia a favor de quienes lo requieran, evitando un nuevo maltrato psicológico, en caso de tener que dar en varias ocasiones la misma versión.

Requisitos para su uso. En la misma resolución se menciona que para usar la Cámara de Gesell, debe existir el consentimiento de las personas, respecto a ser grabadas y observadas al mismo tiempo, así como deberán ser informadas de la diligencia, 10 o 15 minutos antes de iniciarla.

El reglamento también establece que las personas que son observadas, deben conocer los propósitos y usos de la información que están proporcionando y contar con la garantía de confidencialidad y protección integral.

Finalmente, las diligencias que se practiquen deberán ser específicas, programas y estructuradas con antelación y previsión.