Buses, el mercado de los vendedores

Otavalo. Las ventas ambulantes en los buses urbanos e intercantonales es un problema que no acaba.

A pesar de las molestias de los pasajeros, hasta el momento ninguna entidad de control impide la situación.

Oferta. Desde improvisadas serenatas pasando por la venta de dulces, caramelos y chocolates, son parte de la oferta que se puede encontrar.

“De verdad que es molestoso esta situación. Muchas veces uno tiene justo lo del pasaje y ellos se enojan si no le compramos”, dice Fernanda Arana quien vive en Cotacachi. Precisamente los buses entre Ibarra-Cotacachi e Ibarra-Otavalo, son los más ‘apetecidos’ por los comerciantes.

Oficial. Óscar García, dirigente de transporte de Imbabura dijo que esta situación genera un problema muy grande. “Sí no les dejamos subir a los vendedores vienen las retaliaciones, nos rayan o dañan las unidades de transporte. Para nosotros como transportistas también es un problema este sentido”, explicó el dirigente.

Sin competencias. Desde Movidelnor y la Agencia Nacional de Tránsito, coincidieron que esta situación no es competencia de ellos. Pues según conocen en la mayoría de casos los vendedores suben a los buses como pasajeros. En el transcurso del viaje es donde sacan los productos.

Sentir. “Estoy de acuerdo que trabajen, pero deberían buscar alternativas para no molestar. No es posible que tengamos por obligación que escucharlos todo el tiempo y recibir los productos por temor”, dijo Nora Morán, quien se transporta a diario entre Ibarra a Otavalo.

Del otro lado. “Sabemos que es un molestia pero en mi caso no tengo otra opción. Me toca vender caramelos durante un mes poder llegar a Lima, vengo desde San Cristóbal”, afirma Alejandra González, vendedora de 42 años.