Buscan mantener viva la música andina

cronicaIBARRA. Humberto Córdova junto a su hijo José Luis, recorren el país, con un solo objetivo, mantener viva la música andina. Este fin de semana EL NORTE les sorprendió desde muy temprano en las ferias populares, ubicadas en las afueras de la terminal terrestre, vendiendo, pero vendiendo su arte a la gente que sábado a sábado realiza el comercio en este sitio.

Son otavaleños. Humberto mientras prepara y afina sus instrumentos, se da tiempo para conversar con nosotros, “somos de Agato, eso es en Otavalo”, dice. Junto a él, un baúl, dentro del cual se pueden distinguir algunas cosas, entre ellas: un rondador, zampoñas, quenas, un charango, un violín y otros instrumentos casi desconocidos.


“Nosotros más hacemos música tradicional de Ecuador, Perú y Bolivia”, menciona Humberto quien lleva consigo un rondador y unas zampoñas, pues eso es lo que empezaría a utilizar al inicio de su repertorio.
De la guitarra, los vientos y el charango, se encargaría José Luis, el hijo de Humberto. “Este arte me enseñó mi Papá,  yo hago música desde que tenía 12 años”, dice el joven, mientras su padre calienta la voz y prueba los micrófonos.  

La música andina.  “La juventud se está dejando dominar por las tendencias de otros países y la música tradicional se está perdiendo. Eso es lo que no queremos y por eso hemos formado Luz y Luna, así se llama nuestro dúo”, dice José Luis,  poco antes de empezar con su presentación, ya que todo está listo, solo depende de que termine nuestra entrevista.
Se colocan su atuendo el cual está compuesto de un poncho a rayas y lógicamente un sombrero, pues su cultura es indígena. La primera melodía que interpretan llama la atención en más de uno de los presentes, “Como si el viento adivinara” empieza la letra de la primera canción, con la segunda el público ya rodea a los artistas.
Y en medio de melodías autóctonas ecuatorianas, que a muchos les debió haber hecho retroceder el tiempo, transcurría otro día más para estos dos artistas, que a más de ser un dúo, son compañeros, amigos y sobre todo son padre e hijo, a quienes el destino les ha unido para que juntos recorran el país, recordando a los ecuatorianos que somos un pueblo andino por excelencia.