Buscan instalar una verdadera cultura de paz en Alpachaca

El gran reto es que los adolescentes y jóvenes sean los encargados de cambiar la historia de la parroquial Guayaquil de Alpachaca, uno de los sectores más populosos de la capital imbabureña. Este proyecto también tiene el apoyo de organizaciones extranjeras, entre ellas, GIZ-Deustsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit y la Unión Europea.

Ellos se están preparando para ser los nuevos voceros, gestores culturales y contar desde adentro las cosas positivas que ocurren en este sector.

Hace casi dos meses, el Grupo Social Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio (Fepp), una Organización no Gubernamental (ONG) ingresó a territorio, precisamente a Azaya Centro.

Omar Becerra, de nacionalidad colombiana, ya lleva 10 años residiendo y trabajando en territorio ecuatoriano. Es experto en temas de cultura de paz, incidencia, participación y procesos juveniles.
Anteriormente estuvo en línea de frontera, precisamente en las provincias de Esmeraldas y Sucumbíos. Ahora, aspira realizar un proyecto de dos años en uno de los barrios de la parroquia.

Azaya Centro, según Omar, se puede convertir en un modelo o un espejo piloto sobre temas del proceso de cultura de paz. “No como antiguamente se veía la cultura de paz, que era solo valores y éticas. Que también está bien dicho, pero faltan ciertas arandelas al tema de cultura de paz como son: las acciones culturales, la organización, la incidencia, la participación civiles, entre otras”, explicó Becerra.

Por ese motivo, en ese sector empezaron a trabajar con 19 adolescentes y jóvenes, de entre 14 y 24 años de edad. El objetivo es prepararlos en diferentes áreas. Por ejemplo, en temas culturales, periodismo comunitario, entre otros para que sean ellos quienes cuenten al exterior las cosas buenas, sobre su gente y sobre los emprendimientos que existen en el barrio y la parroquia.

Otra idea es que los más jóvenes también sean parte de las mesas técnicas barriales, donde se toman las decisiones frente a las problemáticas del barrio.

Para Jostin Moreno, un joven estudiante de 18 años y quien se interesó e integró a este proyecto, Alpachaca tiene muchas cosas buenas que mostrar.

“En nuestro barrio y parroquia existen muchísimas cosas positivas, pero siempre nos tildan por lo malo, pero casi nunca por algo positivo. Creo que esta es una muy buena oportunidad para nosotros, como jóvenes, ser los voceros de los temas positivos. Vamos a correr la voz para que más adolescentes y jóvenes se unan a este grupo”, mencionó Moreno.

La misma edad de Jostin, tiene Marjury Meneses. La joven es estudiante del Colegio Nocturno Lincoln Larrea y, también cree, que con la ayuda y las capacitaciones que les brindará esta ONG, desde los más jóvenes, pueden cambiar la historia de este populoso sector y mostrar ese lado que casi no es visibilizado.

Por otro lado, también tiene un proyecto denominado Barrio Solidario, donde buscan integrar a gente de Venezuela y Colombia, que ya tienen dinámicas de convivencia en el barrio, pero que, de alguna forma, también están separados de estas prácticas sociales que tienen el sector.