Bullying

Como todas las oleadas noveleras que nos llegan desde afuera, el bullying  que en holandés quiere decir acoso, intimidación, ingresa peligrosamente en la vida de nuestros estudiantes,  que en su vida social pretenden reproducir las estructuras sociales  de dominación de unos sobre otros.

No se trata de las típicas antipatías  que de manera irracional han llevado  a “los puñetes” a los jóvenes para sanear aunque equivocadamente sus diferencias; se trata de una práctica de intolerancia,  persecución, chantaje, extorsión, golpes, hasta abuso sexual a  las personas diferentes, a los débiles, a los “nerds”, a los “bámbaros”,  a quien elige el agresor que comanda a un grupo de compañeros para acosar a su víctima en los patios, baños, corredores, etc. Con la consecuencia de que el estudiante que es víctima del bullying ya no quiere ir a su escuela o colegio,  solicita más dinero a sus padres o cubre con mentiras  lo que realmente está sucediendo en su establecimiento educativo. Este tipo de actitudes no eran comunes en nuestro medio, por ello es necesario advertir para desterrar a tiempo de nuestra convivencia social. Peligrosamente la violencia  se posiciona, se expande y nos familiariza con comportamientos de irrespeto a  todo nivel, va más allá de la concepción de seguridad o inseguridad ciudadana,  de la delincuencia común  y la marginalidad, de las políticas públicas y la represión. Esta nueva violencia surge desde el  discurso de los políticos, desde los medios de comunicación, desde las familias, desde la escuela. Nos está advirtiendo de profundas grietas en la formación social de nuestros jóvenes y niños, nos dice que es necesario parar el modelo de vida impuesto dentro de este sistema donde todo se convierte en mercancía, nos dice que ellos están asimilando la violencia de la política, el afán de poder y dominación, nos cuestiona sobre la incomunicación que existe en las familias,  la intolerancia y el abandono en el que viven, nos obliga a pensar en una reorganización de la sociedad. Entre tanto los políticos negocian sus espacios  en la “bien intencionada”  búsqueda de una sociedad mejor, dejemos de confiar en ellos y confiemos en lo que nosotros podemos hacer. Al interior de los planteles educativos diseñemos urgentemente los códigos de convivencia y las políticas anti  bullying con la participación de autoridades, maestros, padres de familia y estudiantes.

 Myriam Valdivieso C.
      mival63@yahoo.com