Buenos Aires quiere la paz

Buenos Aires, parroquia elementalmente tranquila del cantón Urcuquí (Imbabura), alteró sus días con la presencia de una mina en donde se encontró el elemento oro. La gente vinculada al trabajo de la minería provino desde diferentes puntos del país y el extranjero. Llegaron como moscas a la miel y eso alteró la tranquilidad de la población humilde que vivía día a día de la agricultura y la ganadería. Los días conflictivos iban siendo constantes, hubo varias personas que fallecieron y que no se comprobó si están vinculadas a la práctica minera, aunque daban a entender que así podía ser. La activiad ilegal debía ser controlada y las autoridades actuaron. En forma paulatina se hacían presentes para evitar peores descenlaces. Hoy, luego de varios meses de incertidumbres y problemas, la gente se cansó y exige la salida de los mineros con la finalidad de que la paz franciscana retorne a ese lugar. Es este el momento oportuno para actuar en su favor.