Brasil: Su verdadera Olimpiada

Ricardo TrotiPuede que Brasil se retire de Londres con oro en fútbol, imitando a su nuevo Señor de los Anillos, Arthur Zanetti, pero sus verdaderas olimpíadas no son las de la capital británica, sino las que se juegan en casa en los estrados judiciales. Brasil quiere pasar de ser la sexta economía en el mundo, para convertirse en un líder y para ello ha decidido sortear una de las vallas más difíciles de sobrepasar que lo han tenido alejado de los primeros planos internacionales: la corrupción.Sumado a una cruzada de los derechos humanos que la presidenta Dilma Rousseff está liderando con la creación de una Comisión de la Verdad para descubrir lo que realmente pasó durante la última dictadura, en Brasil comenzó la semana pasada el mayor juicio por corrupción, algo impensado tan solo un par de años atrás.Ayer comenzaron los alegatos de la defensa del ex ministro José Dirceu, uno de los 38 acusados por una gran campaña de compra de votos durante la presidencia del popular Luiz Inácio Lula da Silva, cuya sentencia se espera a mediados de setiembre próximo. La acusación señala a Dirceu como jefe de una banda que usó dineros públicos en beneficio electoral para el Partido de los Trabajadores (PT) y para sobornar a decenas de diputados que apoyaran al gobierno. Los alegatos terminarán tres días después que las Olimpiadas de Londres, el 15 de agosto, y se espera que la Justicia brasileña pueda instruir de cargos a varios políticos corruptos. Seguramente esta carrera contra la corrupción no le dará lauros tan inmediatos como los de los deportistas para que inspiren a otros atletas para las olimpiadas de Río en el 2016, pero será la mejor carrera de la vida política del país que le permitirá soñar con convertirse en líder y dejar el subdesarrollo.