Brasil no es solo fútbol (I)

enrique aguilarAl cruzar la frontera entre Argentina y Brasil, nos encontramos con magníficas carreteras, una vegetación exuberante y una ciudad semejante a Machala, pero mucho más organizada en el transporte público, es Foz de Iguazú, sede de la triple frontera, pues aquí confluyen Paraguay, Argentina y Brasil.

Se nota mucho cuidado en su limpieza, es una ciudad sin barreras arquitectónicas, un gran movimiento comercial y no se aprecian las favelas propias de las ciudades brasileñas.
Desde ella se parte a una de las maravillas naturales del mundo, las Cataratas de Iguazú, en medio del parque correspondiente, muy bien conservado a pesar de los millones de visitantes anuales.
Tras unos senderos húmedos del vapor que escapa de las cataratas, podemos ver irradiadas por el sol más de dos kilómetros de caídas de agua que forman grandes arco iris con la luz, en esos días el nivel del agua era el más alto en 50 años y trajo algunas situaciones catastróficas en los alrededores.
Se toma un bus urbano en la estación central de Foz y lo lleva a la frontera con Paraguay, allí se puede visitar la central de Itaipú, una empresa binacional que demuestra en la práctica la cooperación latinoamericana, pues de los 14 000 mgwats que produce, con ellos cubre el 80% de la energía de Paraguay y el 25% de Brasil.
Es además una central que ha conservado el medio ambiente y fomenta el cultivo de miles de especies vegetales y tiene una vertiente para cultivo de peces.
Es este el Brasil que desarrolla sus recursos y conserva la hermosa naturaleza que posee.

Enrique Aguilar

neaguilarz@hotmail.com