Bosques artificiales en el desierto del Sahara

Los desiertos ocupan el 25% de masa terrestre, una cuarta parte del planeta, o lo que es lo mismo, cerca de 3.600 millones de hectáreas.

Los continuos procesos de desertificación y el aumento de las temperaturas amenazan con aumentar más estas cifras, poniendo en peligro los modos de subsistencia de cerca de 1.000 millones de personas en el mundo. Sin embargo, ya son numerosos los bosques artificiales para frenar el avance desértico. China lo hizo en los años 80 con una polémica “Gran Muralla Verde”,  el bosque artificial más grande del planeta con una extensión de 500.000 km2  y una férrea legislación que obliga a toda persona mayor de 11 años a plantar 3 árboles al año, para seguir aumentando la Muralla que pretende abarcar 400 millones de hectáreas en el 2050. La idea ahora quiere ser llevada al mayor desierto del mundo, el Sahara, una utopía para cualquier conservacionista o amante de los paisajes verdes. El Sahara Forest Project iniciará la construcción de una planta piloto cercana al mar Rojo en Jordania en el año 2012 y con una extensión de 200.000 metros cuadrados. La planta estará formada por invernaderos gigantes que prometen ser autónomos, desalinizando el agua del mar Rojo y utilizándola para el riego y la producción de energía renovable, siendo así además ecológicos. El proyecto pretende, no solo disminuir la cantidad de CO2 de la atmosfera, sino transformarse en una fuente sostenida de productos alimenticios que abastezcan la creciente demanda de alimentos. La fabrica de bosques, que es como se ha decido apodar al proyecto, contará con la participación del gobierno de Noruega y promete transformarse en uno de los oasis más productivos del desierto.

 Ana Fernández

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