Ahora los bordados siguen presentes en las mascarillas

La parroquia La Esperanza se caracteriza por ser una zona de gente emprendedora y entre sus emprendimientos más notorios está los bordados, sin embargo por la pandemia aquello no es que ha desparecido, simplemente se han transformado. Es así que ahora los bordados siguen vigentes pero están plasmados en las mascarillas, los hay de varios modelos, pero también de varios diseños, todos los bordados son a mano.

La nueva propuesta.
“Artesanías que dejan huella” es un proyecto social que impulsa el trabajo de artesanas de todo el Ecuador. Las bordadoras de Zuleta, quienes encontraron una fuente de ingresos en la confección y bordado a mano de mascarillas. Se caracteriza por el colorido de las flores.

El emprendedor Mario Báez creó durante la emergencia sanitaria la marca Waira Tejidos del Viento, para visibilizar los productos creados por las artesanas de Peguche. Son mascarillas con bordados hechos con máquina de coser. Los barbijos se venden en pares y vienen en bolsitos ideales para transportarlos o guardarlos con seguridad, así se lo explica inclusive en los medios de comunicación.

Bocas con movimientos sugestivos, frases que promueven las nuevas normas de distanciamiento e íconos de la cultura pop se plasman en las mascarillas de colores encendidos que se exhiben en las góndolas de Funky Fish.

Los diseños, realizados por Pablo Celi Carrión, inspirados en tendencias y colores que halló en medio de esta pandemia, forman parte de la nueva línea de bioseguridad que esta cadena decidió incorporar.

Las mascarillas y otros accesorios apuntan a niñas, adolescentes y mujeres. Báez dice que esperan que esta línea represente entre el 25 % y 30 % de las ventas de la cadena, que posee 14 tiendas. Convertidas en una prenda de uso obligatorio en Ecuador y el mundo.