Boberías y agresiones

Las rivalidades entre instituciones educativas o, mejor dicho, las rivalidades entre jóvenes de ciertos colegios importantes, está tocando un peligroso fondo que no ha sido tomado frontalmente y en todo su conjunto por las autoridades de educación.

Las normales rivalidades en el deporte se han extendido a los enfrentamientos y agresiones, no solo entre estudiantes, sino contra las infraestructuras institucionales. Ya no son los gritos y las barras en los estadios, coliseos u otros escenarios, ya no. Ahora se ha llegado al colmo de utilizar las sombras de la noche o madrugada para insultar, pintarrajear paredes y murallas de las instituciones y escribir amenazas bobas que solo conllevan a poner más leña al fuego y no a demostrar quienes son mejores en el campo académico, en el servicio a la comunidad, la contribución que demuestre mejoramiento de la imagen citadina ante los ojos de la opinión pública y de las comunidades educativas. Por lo pronto la imprudencia, la salvajada, el insulto procaz, sin respeto a niños o mujeres que asisten a mirar los encuentros deportivos entre colegios tradicionales, salen de los mismos con un concepto trastocado de lo que ahora significa educación. El llamado es a todos, porque la paz la requerimos todos. Ya basta de boberías y agresiones sin sentido entre jóvenes malcriados sin el elemental concepto del respeto.