Belleza urbana vs. calidad de vida

Atenas, la ciudad ideal para Platón, de una belleza pocas veces vista, tenía solo cuarenta mil ciudadanos, pero estaba rodeada de un millón de esclavos, ya podemos suponer cuales eran las condiciones de vida de estos últimos, frente a la comodidad, derroche y lujuria de sus ciudadanos-amos.


No muy lejos, Brasilia, la ciudad diseñada como un avión por Niemeyer, en cuya cabina están situados los principales elementos del poder brasileño, pronto se rodeó de los tugurios donde vivían los trabajadores que la construyeron.
En nuestro país son claros ejemplos de este contraste las ciudades de Guayaquil y Machala, largos años bajo el gobierno municipal socialcristiano.
Embellecidas en el centro, con toda clase de adornos, piletas de colores y azulejos hasta en la sopa, mientras en sus barrios populares que son el 75% de su infraestructura urbana, no hay agua potable ni alcantarillado, sus calles son barrizales inmundos, llenos de basura y la gente vive en chozas de caña, encima de los manglares, expuestos a todos tipo de infecciones.
Es más, la violencia, el consumo de drogas y el pandillaje pululan por doquier.
Me pregunto si esto es calidad de vida, o si lo verdaderamente importante para los municipios es encargarse precisamente de esos sectores sociales que  carecen de todo antes que embellecer las ciudades, con el pretexto de que eso despierta el orgullo y levanta la autoestima de sus ciudadanos.
Veamos que pasa después de esta elección y si otras ciudades no siguen el mal ejemplo de solamente ponerse bellas y olvidarse de que los problemas sociales no se solucionan con la estética.

 

Enrique Aguilar
neaguilarz@hotmail.com