‘Barrios Santuarios’ es el nombre del proyecto benéfico en favor de los extranjeros

‘Barrios Santuarios’. Así se llama el proyecto que adelanta en Ibarra, la Misión Scalabriniana. La iniciativa de ayuda social, busca garantizar los derechos de las personas que se encuentran en estado de movilidad.

“Queremos eliminar los prejuicios y mitos que se tienen en vincular a la migración con la delincuencia”, explica Cindy López, coordinadora Local Imbabura de la Misión Scalabriniana.

La Comunidad Santuario se caracteriza porque, de manera progresiva, sus actores intentan superar los aspectos o situaciones que no contribuyen para el ejercicio de sus derechos y su convivencia respetuosa. Por lo tanto, una Comunidad Santuario es una construcción.

Para López, en esta construcción deben participar las distintas personas que habitan en un determinado territorio: involucra una planificación y una implementación conjunta para alcanzarlo. Por lo tanto, es una construcción que les atañe a niñas, niños, adolescentes y jóvenes; a personas adultas mayores; a personas con discapacidades; a personas GLBTI, a personas en movilidad humana; a mujeres, hombres.

Pero también a las instituciones públicas que prestan sus servicios y se encuentran en ese territorio; así como a diversas organizaciones sociales.

Ser actores de un territorio implica que las personas se reconozcan con la capacidad y el derecho para reflexionar permanente sobre su realidad, para identificar los aspectos favorables y desfavorables que están presentes en su vida cotidiana.

A partir de esta reflexión, avanzar en la identificación de propuestas para diseñar un plan territorial que permita fortalecer los aspectos favorables y transformar los desfavorables.

A través de sus planes territoriales, los actores se reconocen que pueden, entre varios, incidir en la transformación de su territorio para que este sea acogedor para todas y todos.

“Este tipo de programas son de mucha ayuda para nosotros. Sabemos de la imagen que tienen de nosotros por el mal actuar de mis compatriotas. Pero nosotros somos gente de bien”, contó José Antonio Mazuera, uno de los centenares de venezolanos que se encuentran radicados en Ibarra.

La idea de este proyecto es crear barrios de acogida e integración para migrantes y refugiados. Esta primera fase se iniciará en Alpachaca, Barrio Azaya Centro.