Barcelona igualó de visita ante Universidad Católica y se empieza a despedir de la etapa

Quito.- Luego de la ecuación de resultados que brindaba la jornada, el Universidad Católica – Barcelona pasó a ser un duelo vital. El Ídolo del Astillero saltó al césped del Atahualpa con la misión de ganar y treparse por encima de Liga en la tabla, sumando esperanzas y panorama para escalar.

A los 16 segundos de juego se vino el sacudón. Jugada veloz de Barcelona que se armó luego de un remate de Juan Dinenno para propiciar la llegada limpia de Christian Alemán que bautizó el partido con un empuje fácil para convertir el 0 a 1.

El tanto tan tempranero como sorpresivo lo condicionó todo. Universidad Católica salió como león herido para empatar el partido. Barcelona casi nunca lució bien parado. El equipo de Almada limitó notablemente su desdoble defensivo por la intención que cada balón pase por una zona de aduana planteada en la mitad del campo.

Pero llegó el minuto 12, y con él la igualdad. Llegada de Kevin Mercado con una filtración notable por el vértice izquierdo del área para desprender un remate fuerte y decidido que rubricó el 1 por 1 en el marcador. Tanto merecido, Católica creció e hizo ver muy mal al Barcelona de Almada.

Hasta el final del primer tiempo todos los esfuerzos fueron estériles. De lado y lado las imprecisiones se tomaron la escena. La impaciencia creció en el Atahualpa, el gran marco que convocó Barcelona a las gradas de El Batán fue un motivo más de tensión para la estresada conformación que defendió sus colores en el campo de juego.

Ya en el complemento, Católica pegó primero. Jugada de Facundo Martínez para levantar un centro desde la banda y Guillermo De Los Santos convirtió con un cabezazo certero que dejó sin reacción a Banguera. La pelota parada, el gran karma de los amarillo, volvió a aparecer en el Atahualpa. Desconcentraciones, teléfono dañado entre los defensores y espacios para que el rival facture.

La lucha siguió y tuvo a Barcelona con la exigencia encima. Católica empezó a perder el control de la posesión y la balanza se inclinó hacia la vereda amarilla. En uno de los fallos defensivos que experimentó el fondo del Trencito Azul aprovechó Byron Castillo para colarse con autoridad en el área y convertir con un certero remate que dejó plantado a Galíndez.

Apenas después del tanto torero, el pésimo referí Vinicio Espinel omitió un penalti clarísimo a favor de Universidad Católica. Nuevamente el juez cayó en sus sendos errores de ejecución e influyó directamente al resultado final.

El partido se cerró con más empujones que luces. Católica estuvo más cerca con sendas llegadas de Cifuente y Carando en el mismo límite de tolerancia del fondo amarillo. Barcelona tiró al menos quince centros malos por la desesperación. Empate inútil para los toreros, que terminaran su año sin objetivo cumplido.