Ayuda social por parte de la iglesia no se ha paralizado en Ibarra

Ante la pandemia la labor social no se paralizó y se reforzó aún más. Este es el servicio de los voluntarios de Cáritas de la Iglesia Católica, donde uno de los programas es servir a niños en el comedor San Juan Pablo II, donde se atendía a cerca de 100 niños, pero ella se redujo a unos 70.

“Lo que se busca es que los niños no abandonen el sistema educativo y que puedan continuar para evitar otros males como dedicarse a la calle”, dijo el padre Juan Carlos Flores, vicario de la Pastoral Social de la Diócesis de Ibarra.

Este programa se lo ejecutaba con apoyo del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), pero de acuerdo al sacerdote, esta cooperación ya se terminó, aunque como Iglesia la ayuda se mantiene.

Además, señaló que han luchado para que en los hogares, los niños puedan sentirse acompañados, por eso los voluntarios realizan visitas frecuentes y durante esta visita reciben raciones alimenticias.

Durante el año la iglesia también ejecuta varios proyectos como Munera, que es una campaña de sensibilización. El padre Juan Carlos señaló que a través de esta campaña se trata de mover en todos los cristianos el poder contribuir desde las reales posibilidades para llegar a los más necesitados.

En ese aspecto, se mantienen los programas de ayuda social beneficiando a los migrantes, adultos mayores y niños. “En este año lo que se busca es precisamente que podamos continuar”, dijo el Padre haciendo referencia a la pandemia por la Covid-19.

Aunque existe la limitación de aforos y el cumplimiento de las medidas de bioseguridad para evitar contagios, el Padre Flores señaló que “tenemos que ir caminando, es el sentido de nuestro ser cristiano que no se detiene por la pandemia”.

La iglesia destina la ayuda social a los asilos de ancianos, comedores y centros infantiles. “Se trata de hacer seguimiento para que los niños que se benefician del comedor no pierdan la escolaridad que es uno de nuestros objetivos”, agregó el padre Flores.

Asimismo, mencionó que en los centros infantiles, donde se trabaja con el Ministerio de Inclusión Económica y Social se busca llevar adelante las ayudas de acuerdo a las directrices del ministerio.

Flores indicó que esta atención llega a los niños que viven en las lomas de Azaya. De la misma forma, en Azaya centro se atiende a 70 adultos mayores.

“No se han cerrado ninguno de estos convenios y se sigue el trabajo acoplándonos a la realidad que estamos viviendo”, precisó.

En estos programas siempre se espera la cooperación de las instituciones, “en ese aspecto lo que se busca con la campaña es poder sostener toda esta obra social”, explicó el padre Juan Carlos. La campaña de migrantes es otro de los programas que lleva adelante la Diócesis de Ibarra. De acuerdo al vicario de la pastoral social, cuentan con el centro de refugiados donde se cumple con la labor de iglesia.

Sin embargo, una de las obras de mayor importancia que la Diócesis de Ibarra está impulsando es la construcción del nuevo centro médico diocesano que próximamente se levantará detrás de la Basílica de La Dolorosa de Ibarra.