Aumentan los venezolanos represados en Rumichaca

Tulcán. Martha Rodríguez llegó desde Caracas con sus tres hijos: una niña de 2 años, un niño de 7 y otro de 10. Le acompaña su suegra y su cuñado de 18 años.

Llegaron el domingo y cuando esperaban ingresar a Ecuador, se enteraron que su cuñada y su suegra no podían pasar por no tener el pasado judicial apostillado. En su caso, había excepción con ella que sí podía ingresar con sus tres hijos pequeños, pero Martha no quiere irse dejando a sus demás familiares en la frontera, sin dinero.

Problemática. Esta familia es una de cientos que están en la misma situación. Aunque el decreto del Ministerio de Relaciones Exteriores autoriza que padres que viajan con niños puedan cruzar, los grupos familiares no quieren romperse y prefieren esperar en la frontera.

Algo similar le pasó a Celeste Perena. Tiene 24 años y hace un año ya reside en Quito. Hace un par de semanas viajó a Bogotá en busca de su prima, quien salió de Venezuela esperanzada en encontrar una oportunidad laboral en otro país. El domingo llegaron a Rumichaca y en Migración le informaron que Celeste podía pasar porque ya es residente legal en Ecuador, pero su prima no.

Martha junto a sus hijos, su suegra y su cuñado, al igual que Celeste y su prima durmieron en el piso afuera de las oficinas migratorias a la espera de alguna solución.

Siguen llegando. Ayer sumaban cerca de 500 venezolanos esperando una alternativa. Isbely Marín, otra venezolana, que cargada de maletas esperaba una respuesta, pidió a los representantes de la Organización de las Naciones Unidas que intercedan, que se abra un corredor humanitario para que los venezolanos puedan avanzar a la frontera sur para continuar su viaje.

Para esta extranjera y para la mayoría de venezolanos que ya están en Rumichaca regresar a su país no es una opción. La ONU entregó alimentos a los migrantes que en medio de maletas duermen en plena frontera. Desde la terminal de Tulcán, el administrador Carlos Vela, señaló que el flujo de venezolanos abordando buses en este sitio, el fin de semana, fue nulo.

Los venezolanos esperan con maletas en mano que les den una alternativa para continuar su viaje.