Se construyen aulas en diferentes sectores rurales de Ibarra

IBARRA.- Aunque las clases virtuales continúan siendo parte de la realidad en Ecuador, esto ante la pandemia de COVID-19 que no ha permitido que todas las escuelas retomen sus actividades de manera presencial, los proyectos en materia educativa siguen en pie.

En zonas rurales como la parroquia de Lita, perteneciente al cantón Ibarra, se construyen aulas para estudiantes de diferentes niveles. El proyecto comenzó en febrero pasado y se prevé que culmine a finales de mayo.

Pablo Iturralde, presidente de la Fundación Tierra Para Todos, quien está a cargo del proyecto, explicó a EL NORTE que el objetivo principal del proyecto es fortalecer la educación local en la provincia.

En Lita se está construyendo un aula para el Colegio Gonzalo Zaldumbide que se espera sea utilizada por alumnos de último año de bachillerato.

Mientras que en la escuela K-HPI de la comunidad de Río Verde Medio, que está ubicada en Lita, otra aula para los estudiantes.

Pero no solo en esta área de la provincia se está llevando a cabo el plan, sino también en la zona de Palmira, perteneciente al cantón Urcuquí, en donde se construyen dos espacios de estudio para la Unidad Educativa San Francisco de Palmira.

Los recursos para la realización del proyecto fueron otorgados a través de la Embajada de Japón en Ecuador, misión que tiene un programa de asistencia financiera no reembolsable para proyectos comunitarios y seguridad humana, dijo a este Diario, Kumi Ariyama, representante de la Embajada.

Mencionó que la inversión total fue de más de 80,000 dólares y que cada 12 días quienes están a cargo del proyecto les envían informes para conocer los avances de los mismos, esto porque por el momento la Embajada no se encuentra realizando trabajos en territorio ante la emergencia sanitaria del coronavirus.

La fundación contrató a un fiscalizador quien se encarga de verificar los diferentes avances en los sitios de construcción.

El próximo mes de junio culminará en las regiones Sierra y Amazonía el año lectivo, pero la terminación de las clases se realizará todavía bajo la modalidad virtual; sin embargo, se espera que cuando las clases se retomen por completo de forma presencial los alumnos puedan hacer uso de los espacios.

Iturralde comentó que cada aula mide 54 metros cuadrados y tienen una capacidad de acogida de 25 estudiantes, la intención es que cada alumnos tenga la posibilidad de tener un metro y medio de espacio para el desarrollo de sus actividades.

Según él, es importante que la presencialidad en la educación se retome, ya que se han dado cuenta que en zonas rurales como la de Lita ha existido mucha deserción por parte de los alumnos.

También han encontrado otro tipo de problemas como el hecho de alumnos de octavo, noveno y décimo de educación básica que han presentado una deficiencia del 80 por ciento en su capacidad lecto escritora e inconvenientes para la resolución de las cuatro operaciones básicas de matemáticas (suma, resta, multiplicación y división), que con clases presenciales se podrían solucionar.

Iturralde contó que la Fundación Tierra Para Todos lleva 20 años realizando diferentes planes para el beneficio educativo en toda la zona norte del país, en coordinación con autoridades.