Audiencias con el papa Benedicto

Al  tener  la feliz oportunidad de estar en Roma en un encuentro de estudio mariológico, el miércoles 16 de mayo acudí a la tradicional audiencia que el Papa realiza  para dar su catequesis a todos los presentes. En esta ocasión llegamos un gran número de sacerdotes de América y de diferentes países; también asistieron obispos y una multitud de fieles de distintas naciones quienes peregrinan con fe y sacrificio a esta ciudad eterna de Roma  para participar y observar el rico patrimonio plasmado en los principales templos y monumentos levantados por genio del arte universal como es la arquitectura, pintura y escultura admirada en la historia de la Iglesia.El espíritu de comunión que se vive en este lugar, donde personas de distintas lenguas, tradiciones e instituciones educativas y sociales llegan a escuchar el mensaje divino actualizado por el Papa Benedicto XVI, quien en los principales idiomas llega a los fieles y los exhorta a vivir la oración como uno de los medios principales para fortalecer la vida. Bien dice San Pablo a los colosenses: perseverad en la oración velando durante ella y con acción de gracias, orando también para que Dios nos abra la puerta de la palabra para relevar el misterio de Cristo. Los discípulos de Jesús estamos llamados a vivir en comunión con el Padre y con su Hijo muerto y resucitado en la comunión en el Espíritu Santo. La comunión de los fieles y de las iglesias particulares en el pueblo de Dios se sustenta en la comunión con la trinidad. En virtud del bautismo y la confirmación, somos llamados a ser discípulos misioneros de Jesucristo, participando en especial en la santísima eucaristía como plenitud y centro de toda la vida sacramental. La iglesia peregrina vive anticipadamente la belleza del amor, que se realizará al final de los tiempos en perfecta comunión con Dios y los hombres. La iglesia es comunión en el amor. Quienes tenemos la oportunidad de perseguir a Roma y otros lugares donde se recibe muchos conocimientos eclesiásticos, culturales, antropológicos y bíblicos, nos estimula nuestra vocación sacerdotal de servicio a la Santa Madre Iglesia, sacramento universal de salvación. Siempre oremos por el Santo Padre para que con su autoridad guíe al rebaño de Cristo. 

P. Mauro Aguirre T.
      Especial para diario EL NORTE