Aspirantes a la Aduana llevan 252 días sin respuesta

Ibarra. Plantones y marchas han sido la tónica de 273 aspirantes a miembros del Servicio Nacional de Aduana del Ecuador, SENAE, luego de que el 31 de mayo de 2018 culminaran el curso en el Centro de Formación de Vigilancia Aduanera de Ibarra.

Los primeros rumores, cuando ellos estaban en los últimos días de curso, fueron que sólo 100 jóvenes ocuparían las filas aduaneras, y que el resto se quedarían para cuando ya existan el resto de partidas presupuestarias.

Una semana antes de que los aspirantes culminen su formación empezó la preocupación de los padres de familia por el incierto futuro de los jóvenes y la incertidumbre ha durado más de ocho meses, ya que nadie fue llamado para firmar un contrato y cumplir su sueño.

Los padres de los aspirantes han acudido en cuatro ocasiones al Palacio de Gobierno, pero no fueron recibidos por el presidente Lenín Moreno. Una comisión les acogió en la Asamblea Nacional, pero aseguran que ningún resultado positivo ha llegado, porque sus hijos continúan desempleados.

Vocero. El representante de los padres de familia, Wilson Galeano, comentó que durante la primera audiencia, la jueza les negó la acción de protección y apelaron a la Corte Provincial de Justicia. “La jueza pidió a los abogados del SENAE que presenten justificaciones de cierta situación que no estaba muy clara. En la acción de protección hay pedidos puntuales de que se termine con el proceso de la graduación y que pasen a ser parte del Cuerpo de Vigilancia Aduanera, en vista de que ellos culminaron completamente el curso, que les da la idoneidad para ingresar”, mencionó Galeano, quién ayer dijo que tendría una reunión para darle a conocer este caso al gobernador de Imbabura, Galo Zamora y pedirle que se lleve su pedido hasta presidente.

“Muy claramente dijeron que hasta el 22 de mayo de 2017 ellos no disponían de una sola partida para ninguno de nuestros hijos y todo lo que se dijo que van a entrar, nunca pasó. Ellos están desesperados y decepcionados, al igual que nosotros. Siempre soñamos con darles una profesión a nuestros hijos y no se ha cumplido”, agregó Galeano con notable angustia.

Por su parte, María Sol Salazar, madre de una aspirante, comentó que el dinero invertido en la formación no les importa, sino su futuro profesional. “Todos los gastos que hemos hecho han sido en función a su educación. Lo que nosotros reclamamos es la fuente de trabajo, como estaba planificado”, dijo.

En el duro curso de formación los jóvenes permanecieron durante 1 año y 22 días. Algunos se hicieron deudas con la esperanza de cancelarlas una vez que se graduaran.
Los padres de familia mencionaron que los jóvenes están muy afectados psicológicamente y que se sienten perjudicados.