Asociaciones laicales en la Iglesia

Existe un florecimiento de las asociaciones laicales en la iglesia católica, que con sus carismas y dones aportan a la edificación del Cuerpo de Cristo, en el servicio y apostolado en bien de los hermanos prójimos. Podemos hablar de una nueva época asociativa de los fieles laicos. Tanta es la riqueza y variedad que el Espíritu Santo alimenta en el tejido eclesial y tanta es la capacidad de iniciativas y de generosidad en nuestros laicos bautizados. Juan Pablo II dice: que los movimientos es una primavera de la iglesia que brota del vaticano II. En un mundo cada vez más secularizado donde la fe está fuertemente probada y con frecuencia sofocada y apagada, los movimientos y las nuevas comunidades son portadoras de una esperanza y buena nueva de Cristo. Desde la Santa Sede existe un apoyo a los nuevos movimientos eclesiales. El reconocimiento oficial de estas nuevas estructuras dentro de la iglesia, apoya fuertemente a los consagrados que buscan integrar la evangelización con la promoción humana. En el seguimiento de Jesucristo, aprendemos y practicamos las bienaventuranzas del reino, su compasión entrañable ante el dolor humano, su cercanía a los pobres y a los pequeños, su fidelidad a la misión encomendada, su amor servicial hasta entregar la vida. Son muchísimos los testimonios de hombres y mujeres que se gastan por esta vocación de servicio eclesial. Los esfuerzos pastorales en las diócesis y con muchas fundaciones realizan una labor silenciosa en bien de la promoción de los pobres, de los oprimidos…