Artesanos de San Antonio elaboran los trofeos para la Corporación 31 de Diciembre, organizadora de del fin de año en Atuntaqui

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Ibarra.- Hablar de la familia Potosí en San Antonio de Ibarra, es adentrarse en un mundo de arte y cultura. El legado familiar ha transcurrido de generación en generación y el buen trabajo y amor por la escultura les permite elaborar cada año los premios y menciones para la Fiesta Popular de Inocentes y Fin de Año, organizada por la Corporación 31 de Diciembre, en Atuntaqui.

Premios. La fiesta, considerada como Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado, tiene un toque ibarreño. Aproximadamente 3 000 dólares invierte la organización en la elaboración de los premios, por los que año a año, diferentes grupos dejan todo en escena para llevarse las preciadas estatuillas.

Para el 2017, se han elaborado tres trofeos a los ganadores absolutos de la jornada. Las máscaras de oro, plata y bronce, de 1,20 metros, representan un año de esfuerzo y organización para las distintas agrupaciones. Además, Germán Potosí y sus dos hijos han trabajado por casi dos meses para concluir las 17 menciones de honor que también se entregan en el evento.

Trabajos. La actividad en el taller de arte Potosí e hijos comienza muy temprano. En el mes de diciembre el trabajo aumenta notablemente y don Germán y sus hijos se ven en la necesidad de contratar cuatro personas más, todas miembros de su familia.

Para todos es un honor trabajar en los premios del importante evento, considerado uno de los más visitados y vistos en el país. El día de la premiación, al ver sus máscaras y trofeos en un inmenso escenario, saben que todo el esfuerzo valió la pena. Sus obras serán vistas en todo el mundo por medio de redes sociales y admiradas y palpadas por todos los asistentes.

Legado. Para Freddy, el seguir con el oficio de su padre le llena de orgullo y ganas de seguir tallan do. El joven labora diariamente en Yachay Tech en el área de seguridad, pero cuando llega a su taller no existe cansancio.

“Es el tercer año que trabajamos para la corporación, primero hacemos varios diseños y luego de reuniones escogen los más idóneos o realizan variaciones. Nosotros iniciamos con el dibujo, luego escogemos la mejor madera ya que es un premio muy valioso y significativo, hacemos el desbaste, destronque, pulida, lijada, acabados y laca”, dijo.

Además agregó que por su padre aprendieron el oficio. “Aquí trabajamos todos y nos sentimos muy orgullos”, finalizó con notable satisfacción.

Sus otros hijos, Maritza y David, también trabajan en el taller. Las obras se vuelven un espacio para compartir en familia y aprender diariamente de las ideas de todos.

El taller de Germán Potosí e hijos es un espacio lleno de saberes, que con amor se ha ido forjando cada día. Las esculturas llenan el reducido espacio y cada miembro de la familia tiene su sitio de inspiración. Una mesa redonda y amplia permite a Freddy trabajar en los diseños y una banca, acomodada con almohadas, hacen que Germán trabaje por largas horas para entregar las diferentes obras a sus clientes.

Inicios. Germán, de 65 años, recuerda con nostalgia que hace 55 años empezó a trabajar en madera. “Comencé a tallar con mi hermano, el maestro Luis Aníbal Potosí, quién hace poco recibió un reconocimiento en la Casa de la Cultura Ecuatoriana.

“Casi toda la familia, aprendió de mi hermano, pero ninguno volvimos a hacer lo mismo. El trabajó en pintura, escultura, tallado y piedra. Cada uno buscamos nuestra línea, a mi me gusto lo moderno y tengo 220 esculturas hechas y 600 dibujadas, que servirán para que mis hijos creen obras de arte. A pesar de recibir un duro golpe con la dolarización, he cumplido con mi sueño dorado, tener un taller reconocido a nivel nacional junto a mis hijos”, finalizó Potosí.

El trabajo continúa y la próxima semana uno de los tallados más importantes del año llegarán al gran evento en Atuntaqui.