Artesano da vida a la madera

san-gabrielLuis Arnoldo Ruales Villavicencio un artesano de la madera con 53 años en el oficio, asegura que en un inicio no gustaba de la carpinteria, pero que las circunstancias económicas al final hicieron que dedicara toda su vida a tratar la madera.

ARTE. Aprendió este arte en la niñez bajo la tutela de su padre Victoriano, quien egresó de la Escuela de Bellas Artes de San Antonio. Recuerda que ingresó al Seminario inducido por el padre Heriberto Rocha, puesto que le gustaba estudiar; sin embargo su padre le recomendó que aprendiera esta profesión ya que le permitiría vivir, y así lo hizo, iniciándose como oficial en el taller de su padre.
Aprendió a “charolar” muebles a mano; cortar, lijar y cepillar madera. Cuenta que sus primeros trabajos fueron los trompos que los perfeccionaba en un torno de pedal.

INICIOS. Don “Luchito” como le conoce la gente de San Gabriel explica que por su primer trabajo recibió 1 500 sucres, dinero que era representativo en ese tiempo. A los 19 años emigró a Guayaquil para cumplir con el servicio militar, allá depués de tres meses continuó trabajando en carpintería, pero gratuitamente, ya que los oficiales al conocer sobre sus sus habilidades, utilizaban sus servicios pero de forma gratuita, recibiendo a cambio un buen trato. Tres años después, decidió desertar de la vida uniformada y regresar a San Gabriel.

CREDIBILIDAD. Durante dos años y medio realizó la regeneración del mobiliario y confección de puertas, ventanas en el colegio Pablo Muñoz. Luego se independizó y abrió su primer taller. Su trabajo ha sido reconocido a tal punto que hasta ahora es contratado para elaborar mobiliario en nuevas ciudadelas en Quito.