Arte en ciprés, llama la atención de turistas

cementerioLas esculturas verdes que tiene el cementerio de Tulcán son del autor José María Azaél Franco, por su importancia, su belleza y estética se la conoce en diferentes partes del mundo, de allí, turistas nacionales y extranjeros son atraídos por este gran atractivo, es uno de los lugares más visitados en la provincia del Carchi, señala Carolina Herrera, jefa de turismo.


Este cementerio cuenta con grandes obras escultóricas plasmadas en ciprés desde mediados del siglo XX y perdura en su forma original hasta el primer cuarto del siglo XXI con representaciones de las principales culturas universales de tipo egipcio, griego, romano, francés, español, manifestaciones que hacen alusión al arte arcaico, clásico y barroco.
Luis Ibarra, escritor e historiador, menciona que el pensamiento carchense históricamente es producto de la hibridación de las culturas pasto y europea, desde los primeros albores de la Colonia, produce efectos electrizantes por su existencia, caracterizado por sus valores, el espíritu rebelde por posicionar la justicia social, en el arte expresa su sensibilidad creativa, sublimiza el espíritu transportándolo con mensajes de fuego a una dimensión desconocida.
El diseñador, José María hace sus creaciones en pequeñas hojas de cuaderno y de allí les da forma en el ciprés, en un momento entre el espacio y tiempo, un instante cual el resplandor de un rayo, esta es la duración de una escultura en la materia viva, permanentemente tendrá que podar.

 

AUTOR
La municipalidad de Tulcán, el 10 de octubre de 2015 inmortalizó el nombre del autor mediante ordenanza y tiene previsto colocar el busto de Azaél Franco en un lugar especial, además cuenta con la recomendación y apoyo técnico de Francisco Franco, exrector del colegio Bolívar, hijo del autor, para que los diseños se conserven.
La administración del cementerio ha diseñado nuevas jardineras en el parque Altar de Dios y el parque de los Recuerdos, “invitamos a las personas para que cuiden y ayuden a preservar este lindo patrimonio que tenemos los tulcaneños”, expresa Carolina Herrera. Patricia Campoverde, de 22 años, llegó desde Guayaquil con dos amigas, es la primera vez que visita este camposanto, a ella le llamó la atención llegar hasta aquí porque le han dicho que está catalogado como el segundo cementerio mejor del mundo: “me gustan mucho las figuras hechas en los arbolitos”.
Sandra Chávez, de Zaruma, provincia del Oro, y quien vive en Guayaquil estuvo hace un año en el cementerio “me parece un lugar muy bonito e impresionante”, antes de regresar a su ciudad, le dijo a su hija para que conozca el lugar, también dice que las figuras son muy bien formadas “hay que apreciar lo nuestro y lo recomiendo”.
Camilo Galvis, turista de Cali, Colombia hizo un recorrido por este lugar “divino un sitio muy chévere”. Para Sonia Monroy, también de Cali, el cementerio le da paz y tranquilidad, “un sitio muy confortante como para reflexionar”.
La conservación, a partir de la muerte del autor, la continúo su hijo Benigno Salvador en comisión de servicios como profesor del colegio Bolívar.