Arqueología gastronómica

myriam valdiviesoUna verdadera arqueología gastronómica se ha desarrollado en los últimos años, a partir de la recuperación de la cocina originaria y ancestral de América; esta recuperación del patrimonio alimentario motiva a los investigadores de la cocina a adentrarse en la búsqueda de raíces culinarias,

usos y costumbres de un sinfín de productos que fueron domesticados para deleite de los paladares humanos desde tiempos inmemoriales. Una de esas investigaciones precisamente fue presentada dentro del Segundo Congreso Continental de Cocinas Patrimoniales, por parte del Chef Gianni Almandoz (Perú), sobre la cultura culinaria de los Mochicas, pueblo milenario que vivió en el valle del río Moche, actual provincia de Trujillo en el departamento de Libertad, entre los años 200 al 700 dC en la costa Norte peruana. Uno de los aspectos que se concluye es el hecho que la preparación de los alimentos para los Mochicas fue todo un ritual, en donde se enlazaban la necesidad de alimentarse junto al misticismo, la ofrenda a los dioses, la continuidad de la tradición y la construcción de una cultura en la que el componente gastronómico fue un punto de encuentro, al igual que sucedió con otras culturas americanas. Los Moches adoraban a su dios Aiapaec, ser antropomorfo con atributos felinos, al que le ofrendaban vidas humanas con el degollamiento, pero también con el ritual de la comida se veneraba otros dioses como la serpiente o el hombre cangrejo, recuperados en la iconografía de la cerámica y en los grandes mosaicos de la huaca del Sol y la Luna que se encuentran en la ciudad de Trujillo. Hay mucha simbología y mitos que llegaban a la mesa a la par de los productos; carnes como la de camélidos, peces, moluscos, una especie de lagartija llamada CAÑA, reptil que habita en el árbol de algarrobo, junto a tubérculos como camote, papa o yuca, y, vegetales que eran difícilmente cultivados dada la geografía árida y la escases de agua. No podían faltar los payares, una especie de fréjol, conocido en Ecuador como tortas, mismos que eran símbolos de fertilidad y amuletos de buen augurio para una próspera cosecha.Hay tanto que descubrir dentro de los hábitos alimentarios que sobrevivieron a guerras y conquistas (inca y española), desarrollando una fusión interesante o sincretismo gastronómico.

Myriam Valdivieso Cox
mival63@yahoo.com