Armas innobles

“Daño moral” es la causa de la demanda del presidente de turno en contra de Carlos Calderón y Cristian Zurita, primer proceso instaurado a periodistas exigiendo una “reparación” como indemnización por 10 millones de dólares, sin duda alguna, con el propósito de atemorizar, intimidar y perjudicar a los involucrados.

Ellos, publicaron “El Gran Hermano”, obra que resumió la investigación de diario Expreso en relación a los contratos que las empresas vinculadas con su hermano mantuvieron con el Estado. Violación flagrante a la libertad de expresión, pues, todo ciudadano tiene el derecho a investigar y conocer pormenores de lo que hacen o dejan de hacer los funcionarios públicos. Ciudadanos conscientes de que lo que acontece es grotesco, identifican la acción tomada como clarísima persecución en contra de los periodistas y la prensa. Analistas coinciden plenamente en que el objetivo de este transitorio régimen es, atemorizar a los periodistas para frenar su trabajo, “observando una peligrosa escala de criminalización del ejercicio periodístico”   -y en todos los casos conocidos-  aniquilarlos económica y profesionalmente. Cabe recordar que en democracia o sin ella, es obligación moral de todos los ciudadanos -mas aún del periodismo-  informar al país y al mundo sobre temas de interés nacional. Un régimen transitorio no puede ni debe judicializar a un periodismo altamente respetable. La prensa es una institución brillante que ha demostrado a través del tiempo el cumplimiento cabal de su misión. El terror y la consternación son componentes indignos, bajos e infames utilizados para hacer daño, la obstinación enfermiza en contra de la prensa va paralela a la búsqueda del poder y control total. La vanidad personal no tiene asidero, la insistente propaganda -a la corta o a la larga- abre los ojos de los ingenuos que ahora malentienden el sentido de autoridad.  

 Ramiro Bucheli Proaño
rbucheli1@hotmail.com