Armar los pesebres, una tradición que no muere

p2f1IBARRA. Mujeres que hacen del arreglo de pesebres su forma de vida compartieron con EL NORTE sus experiencias. Eshela Usiña, Martha Robalino, Nelly Guerrón y Yolanda Cabrera cada año destinan un gran espacio de su casa a pesebres creativos, que encierran una historia de fe.

ECUADOR EN CHIQUITO. “Gloria a Dios en el cielo y paz a los hombres de buena voluntad” son las frases que rodean el pesebre de Esthela Usiña que demoró dos meses en armar el pesebre en el patio de su casa. Ha perdido la cuenta de las piezas que forman parte de él.
El Ecuador en miniatura está en su pesebre. Las figuras tienen que ver con los misterios del nacimiento del niño Jesús: la anunciación del ángel a María, la visita de María a su prima Isabel; el nacimiento de Jesús, la presentación del niño al templo y el niño Jesús perdido y hallado.
Además de los misterios, cuenta con imágenes de las etnias indígenas de Otavalo, los afrodescendientes con el grupo Marabú, la banda juvenil de Salinas y la marimba, tradición esmeraldeña.
Al recordar a su madre, que le inculcó los valores de tener fe en Dios y hacer el nacimiento en una pequeña ventana no aguanta el llanto, pues murió hace dos meses y ella le ayudaba a armar el pesebre y guardarlo con cuidado y mucho cariño. “Gracias a ella conservo el pesebre, porque desde un animalito de plástico, ella me ayudaba a envolverle en un papelito”, recordó Esthela que ocupa todo un cuarto para guardar cada pieza del pesebre con el que ha ganado concursos organizados en la ciudad.
Esthela tiene 10 hijos y espera que ellos hereden la labor de adornar el pesebre cada año y que así no desaparezca la tradición.
112 pesebres. Martha Robalino tiene 112 pesebres que los ha coleccionado desde hace 22 años con alrededor de 4 mil piezas.
La fe que le tiene al niño Jesús y el entretenimiento que le causa mirar las luces que lo adornan le han llevado a acomodar los pesebres en varios espacios de su casa.
Dos meses demora en armarlos y tarda un mes en guardar las piezas. Está motivada, cada vez que da forma a sus pesebres.
Martha dice que espera donarlos a una iglesia porque al momento ningún familiar heredaría esta costumbre.
Comentó que los niños disfrutan mucho mirando los pesebres.

historia de maría. Nelly Guerrón a la entrada de su casa colocó un pesebre con los misterios Gozosos. Se dio tiempo para elaborar casas de espuma flex y el pesebre está rodeado de grandes cactus que tienen 25 años.
El agua en grutas no falta en su pesebre, donde María oraba “porque ella se entregaba a Dios”, comentó.
Nelly busca reavivar la fe que permanece dormida, sin mirar las religiones, “mientras yo viva lo voy a hacer”, manifestó.

homenaje. En Otavalo, el pesebre de Yolanda Cabrera ya se convierte en una tradición en la época de Navidad. Inició el arte de armar pesebres cuando tenía 18 años.Ella asegura que ‘El niño Jesús’ le ha ayudado a tener todo lo que hasta hoy ha logrado. “Yo le hablo como a una persona y Él siempre me escucha” comentó.
Más de 3 mil figuras conforman el pesebre de gran tamaño, que ocupa un espacio de su casa desde hace 38 años, en él se encuentran maquetas de iglesias, el Municipio, entre otros lugares tradicionales de Otavalo.