Áreas protegidas: un 11 % de vertebrados del planeta están en Ecuador

En los últimos años, las áreas protegidas, como mecanismos de protección y conservación de espacios naturales de importante riqueza biológica, ambiental y cultural, han tomado relevancia a nivel mundial por los bienes y servicios ecosistémicos que proveen para las ciudades y las zonas rurales.

Según un boletín del Ministerio del Ambiente, estos espacios de conservación, a más de garantizar la protección de miles de especies de flora y fauna,  habitan pueblos ancestrales,  situación que constituye el pilar fundamental para ampliar estas zonas naturales.

Ecuador, con una superficie de 256.370 km2, equivalente al 0,17% de la superficie total del planeta, alberga a más del 11% de todas las especies de vertebrados terrestres, característica que le ha permitido ser considerado como uno de los 20 países más biodiversos del planeta, los cuales poseen el 75% de todos los animales vertebrados y plantas en tan solo un 10% del territorio mundial.

Esta particularidad ha motivado a la implementación de una política pública para la protección efectiva de espacios con un alto nivel de biodiversidad en nuestro país, a través del Sistema Nacional de Áreas Protegidas que en la actualidad cuenta con 59 áreas protegidas distribuidas en 18,4 millones de hectáreas que representan el 20,29% del territorio terrestre nacional y el 12,07% del territorio marino nacional.

Al producirse la crisis sanitaria mundial por la Covid-19, el Ministerio del Ambiente y Agua cerró las actividades turísticas y de visita a las áreas protegidas del Estado, con el fin de salvaguardar la salud de la ciudadanía, poblaciones indígenas, de nuestro personal de las áreas protegidas y de la biodiversidad local, lo que significa también una oportunidad para evaluar los efectos del confinamiento generalizado en la vida silvestre.

Esta situación no impidió que el personal de las áreas protegidas del Ministerio del Ambiente y Agua continúen con su labor diaria de velar por la protección del patrimonio natural del Ecuador, bajo estrictas medidas de bioseguridad. De forma ininterrumpida, los guardaparques realizan patrullajes en los límites de las áreas protegidas, con el objetivo de evitar el cometimiento de delitos ambientales como la cacería, pesca, invasiones y acciones humanas que pudieran causar incendios forestales.

 

Además, se ha realizado monitoreo permanente de la flora y fauna silvestres que habitan en estos espacios. Esto permitió que, desde el mes de abril, al cumplirse los primeros 15 días del confinamiento personal en nuestro país, los guardaparques a nivel nacional reportasen el avistamiento de especies como venados con sus crías, osos de anteojos, cóndores, entre otras, en zonas de las áreas protegidas en las que por la presencia de los visitantes no era común observarlas, esto ha sucedido en algunas áreas como la Reserva de Producción de Fauna Chimborazo, el Parque Nacional Cotopaxi o el Parque Nacional Cayambe Coca, como muchos otros.

Christian Cáceres, guardaparque del Parque Nacional Galápagos, da cuenta de este hecho al relatar los cambios en las áreas protegidas de las islas sin actividades turísticas durante casi tres meses de cuarentena. “Como parte de la evaluación que realizamos se ha reportado un mayor número de anidación de pinzones y mayor presencia de iguanas marinas y, en el mar, un mayor número de tortugas marinas”, indicó.

Por su parte, Mayra Velasco, guardaparque del Parque Nacional Cotopaxi, área protegida cuya extensión de 32.271, 71 hectáreas que albergan uno de los nevados más emblemáticos del país, señaló que la vegetación, característica de altitudes sobre los 3.400 metros sobre el nivel del mar, “se regenera de forma natural, mostrando así la belleza del Parque y sus muchos atractivos como el nevado y la laguna de Limpiopungo”.

Por su parte, Leslie Bustos, guardaparque del Parque Nacional Yasuní, cuenta que, en esta área protegida, la más grande del Ecuador continental, en estos días en los que no ha existido presencia de visitantes se “ha visto gran abundancia de varias especies de mamíferos, terrestres y acuáticos, como el mono aullador, el delfín rosado. Asimismo, se pudo determinar que existe un incremento en la anidación y eclosión de la garza agamí”.

Para Wilson Rojas, director de Biodiversidad del Ministerio del Ambiente y Agua, este comportamiento se puede explicar por la ausencia de ruido, menor presencia de visitantes, menos emisión de smog, reducida carga de tráfico y circulación en vías.

“Los procesos de recuperación o restauración de los ecosistemas naturales toman muchos años, pero con estos avistamientos tenemos un primer indicador que nos puede permitir tomar decisiones para mejorar el manejo de las áreas protegidas y sus procesos de conservación, en pro de garantizar los derechos de la naturaleza”, mencionó Rojas.

Pese a que la presencia de la COVID-19 en el escenario mundial supuso un gran desafío para la humanidad en materia sanitaria, también fue una oportunidad para que la naturaleza recobre la belleza de sus paisajes, para que el ser humano escuche nuevamente el cantar de los pájaros, el croar de las ranas; para que recuerde el aroma de las flores y se deleite con el blanco de nuestros nevados, recordando que la biodiversidad es la llave para el futuro de la humanidad.

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), las áreas protegidas son espacios naturales esenciales para conservar la biodiversidad natural, la diversidad cultural y los bienes y servicios ambientales que brindan para la sociedad, cuya importancia es reconocida en la Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD).

En el Ecuador de conformidad con el Código Orgánico del Ambiente, un área protegida es un área, de tierra o mar, definida geográficamente y que ha sido designada, regulada y administrada para alcanzar objetivos específicos de conservación a largo plazo de la naturaleza y de los valores culturales y los servicios de los ecosistemas asociados.

En nuestro país, estos espacios naturales se distribuyen en las cuatro regiones geográficas del país y 20 provincias y, en la actualidad, son la principal estrategia nacional de conservación in situ de la biodiversidad.