Aprenden para la vida en el centro de apoyo ubicado en Ibarra

Ibarra. La casa heredada por Mons. Luis Oswaldo Pérez (Obispo de Ibarra desde 1982 a 1986) a las hermanas misioneras se convirtió en el Centro de Apoyo a la Mujer “Elina Jiménez de Andrade”.

Rinde frutos importantes en mujeres, familias y niños que cuentan con un espacio para aprender y cultivar el evangelio.

Proceso. La hermana misionera, Ana Lucía Vimos, explica que, con su labor, apoyan a las mujeres de la periferia, a aquellas que tienen dificultades en la vida por asuntos culturales, sociales, laborales, psicológicos, entre otros.

“Siempre estamos acompañando procesos de crecimiento personal”, explica.

Práctica. Para iniciar, se realiza el acompañamiento terapéutico y, cuando la persona se ha integrado en sus niveles espirituales, morales y psicológicos, puede elegir en qué tipo de grupo desea ubicarse.

Corte y confección, manualidades, primeros auxilios, catequesis, son algunas de las áreas en las que pueden aprender.

Las mujeres que deseen ser acompañadas son acogidas en el lugar.

“La finalidad es mejorar la calidad de vida, su ‘yo’ interno, su persona, su ser humano, su ser de hija de Dios y fomentar la economía en sus hogares…”

Se trata de un aprendizaje que sirve a las personas para su vida.

Desde el 14 de diciembre hasta el 2 o 3 de enero, la casa se convierte en un lugar de feria.

Se trata de un trabajo comunitario y, las ganancias se dividen entre las emprendedoras.

80 mujeres, 50 familias y 45 niños asisten el fin de semana a la casa, ubicada en la Obispo Mosquera y Calixto Miranda, en la ciudad de Ibarra.

Las actividades se realizan

los sábados y domingos y, cada 15 días, se reúne un grupo de personas al estudio bíblico, con profesionales y personas involucradas en el área académica de la ciudad.

Las misioneras están unidas en la finalidad de anunciar el evangelio en lugares pobres y abandonados.

“En la ciudad, las pobres y abandonadas son las mujeres”, recalca la hermana Ana Lucía y manifiesta que las mujeres que llegan al lugar, afirman emocionadas que fue Dios quien las guió.

Tres hermanas misioneras se encargan del cuidado del centro.

“Tenemos la alegría en el anuncio del evangelio y mucha esperanza en que las mujeres, las familias y la gente que se acerque a esta casa de misión conozca al Dios verdadero y sea feliz”, enfatiza Ana Lucía Vimos.

El centro de apoyo está ubicado en la Obispo Mosquera y Calixto Miranda. Se reúnen fines de semana,