Aprendamos para la vida

kim viveroDesde la antigüedad, se ha comprobado que el hogar como el semillero de amor para vivenciar los valores y actitudes, la escuela como el nido de la amistad para adquirir conocimientos e informaciones, el colegio como la morada de la responsabilidad para desarrollar habilidades y destrezas, la universidad como el templo del saber para perfeccionar y especializarse, van preparando y formando al niño, adolescente, joven y adulto no solo para aprobar una asignatura, el año lectivo, un semestre de una carrera  o para obtener un título académico sino también para superar los retos, desafíos o derroteros que todos tenemos que enfrentar en la familia, trabajo o comunidad a lo largo de nuestra existencia.

  Obviamente, el dominio de un tema o la experticia en un área se las podrán conseguir después de años de estudio e investigación pero no olvidemos que la teoría se complementa con la práctica, la ciencia con la tecnología, y que jamás se deja de aprender. Para ganar experiencia se tendrá que vivir en momentos extremos: uno para iniciar y otro para culminar, uno para intentar y otro para desistir, uno para apresurarse y otro para esperar, uno para ganar y otro para perder, uno para trabajar y otro para descansar, uno para reír y otro para llorar, uno para callar y otro para gritar, uno para discrepar y otro para consensuar, uno para olvidar y otro para recordar, pero por sobre todas las cosas, siempre habrá un tiempo para caer y otro para levantar, uno para equivocarse y otro para corregir, uno para pensar y otro para actuar. Es por ello, que no hay premio sin esfuerzo ni felicidad sin merecerla porque la inexorable ley de la cosecha se cumple a cabalidad en todo lo que pensamos, sentimos y hacemos cuando lo que se siembra con amor, cuidado, y trabajo se cosecha bendecido, mejorado, y aumentado. Aprovechemos el tiempo al máximo, preparémonos cada día más, y demos un valor agregado a todo lo que hacemos para que el estudio, trabajo, y gestión sean nuestra mejor carta de presentación y no sean las palabras las que hablen de nuestras intenciones porque el aprendizaje diario puesto al servicio de los demás nos hace más grandes y mejores en la vida. 

Kim Vivero Saltos
kvivero@pucesi.edu.ec