Apicultura, el arte de trabajar con las abejas

portadilla-ibarraJorge Villarreal, quien hace 70 años nació en Pimampiro, desde hace 55 se dedica a una labor peculiar: él es apicultor, es decir trabaja con abejas.
La apicultura es la actividad dedicada a la crianza de las abejas y prestarles los cuidados necesarios con el objetivo de obtener y consumir los productos que son capaces de elaborar y recolectar. El principal producto que se obtiene de esta actividad es la miel, provecho que es un factor de beneficio para los seres.
Las abejas son insectos sociables que viven agrupados en la colmena. En una colmena hay tres tipos de abejas: reina, obrera y zángano, en función de la alimentación que suministren las abejas obreras a la larva una vez haya salido del huevo.
La abeja reina tiene como función poner huevos de los que sale el resto de habitantes de la colmena, es de tamaño más grande que la obrera, abdomen más alargado y con alas más cortas. Otra de sus funciones es la de segregar una feromona que mantiene unidos a todos los habitantes de la colmena. La producción de esta feromona disminuirá con la edad de la abeja, cesando en torno a los 4 años.
Una vez eclosionado el huevo, la larva será alimentada durante todo su ciclo con jalea real preparada por las abejas obreras. El huevo del que parte la reina se sitúa en una celdilla que las abejas obreras transforman para darle una forma y tamaño adecuado, llamándose realera. “La apicultura es la ciencia, el trabajo de cultivar las abejas en colmenas y sacar los productos que ellas nos ofrecen mediante la labor que ellas realizan”, mencionó Jorge Villarreal, quien a base de cursos, capacitaciones, pero sobre todo de la práctica diaria, perfeccionó su arte. Ahora, es un experto en el cultivo de este tipo de insectos.

SU TRABAJO
Don Jorge es propietario de dos apiarios (el lugar donde tienen las colmenas de abejas), uno está ubicado en las faldas del Imbabura, en el sector de San Roque (Antonio Ante). El otro se encuentra en la capital imbabureña, precisamente en el sector de San Miguel Árcangel.
El trabajo que realiza es muy minucioso. Antes de empezar a laborar, él se pone un traje protector de color blanco, vestimenta que lo cubre de pies a cabeza y que se asemeja a los que utilizan los astronautas.
También usa dos pares de guantes para proteger el cuerpo de las picaduras de los insectos.
Las picaduras también son parte de este tipo de trabajo, pero es mejor protegerse. Según Jorge Villarreal, un hombre sano y fuerte puede soportar hasta más de 50 picaduras.
Una de las herramientas principales del apicultor oriundo de Pimampiro, es el ahumador. Este es un artefacto que utiliza para desorientar a las abejas y poder trabajar sin riesgos o problemas en cada uno de los panales.
Una vez que cumple con su primer objetivo: distraer a los insectos, empieza la labor para extraer de cada uno de los panales los productos que elaboran las abejas, entre ellos el polen y la miel.
El día (viernes 18 de diciembre) que un equipo de Diario EL NORTE acompañó al apicultor para observar de cerca el tipo de trabajo que realiza en el apiario ubicado en San Miguel Arcángel, obtuvo alrededor de dos libras de polen.
Este producto se utiliza como restaurador y revitalizador del organismo y es muy efectivo para los desórdenes alimenticios, favoreciendo la longevidad. Atletas de élite, precisamente los olímpicos, lo utilizan para obtener excelentes resultados.

BENEFICIOS
El polen es una fuente irremplazable de proteínas, ya que posee grandes propiedades curativas y prolifacéticas. También tiene vitaminas A, D, E, B1, C, K, y los médicos lo recomiendan para la anemia ya que favorece la producción de glóbulos rojos y la cicatrización. En los niños, el polen favorece el crecimiento.
Se puede consumir en pastillas, comprimidos o en polvo. Especialistas recomiendan ingerir media cucharadita para los niños -a partir del año- y hasta tres completas para adultos durante el día. Es mejor ingerirlo fuera de las comidas principales y consumirlo con colaciones como el yogur o jugo de frutas recién exprimidos.
Si se lo deja actuar lejos de las digestiones se aprovechará mejor, ya que estas requieren mayor aflujo de sangre y actividad en el estómago y no quedará diluido entre los jugos gástricos.
Como es rico en hidratos de carbono, es preferible tomarlo por las mañanas, para que quede el resto del día para “quemar” la energía que proporciona. Consumido a estas horas reduce la apetencia de los dulces durante el resto del día.
Cuando el producto ya es extraído, es procesado para luego ofrecerlo al público, en su negocio que forma parte del Almacén Artesanal Comunitario, que funciona en las exinstalaciones del Patronato Municipal de Ibarra (calles Bolívar y Colón).
Otro producto de las abejas que benefician al ser humano, es el veneno, sustancia utilizada por personas que sufren de estrés, depresión, dolores musculares, de huesos. El veneno de las abejas ayuda a mejorar la circulación de la sangre en el cuerpo del ser humano. También ayuda al sistema nervioso.
Manuel Espinoza, de 58 años de edad, quien padecía de dolores y molestias en sus piernas mencionó que un amigo le recomendó este tipo de tratamiento natural.
El ciudadano explicó que desde que se hizo picar de siete abejas, las molestias y dolores en sus piernas empezaron a disminuir.

EL CUIDADO
Jorge cuida de la mejor manera a los insectos que le brindan el producto para que él pueda subsistir. No tiene problemas con el alimento, debido a que las abejas pueden conseguirlo por sí solas. Pero el 80% de las plantas que existen en la provincia y el país no son beneficiosas para las abejas, ya que no poseen el producto que necesitan para alimentarse, mientras que el 20%, como por ejemplo: flores de aguacate, chirimoya, eucalipto y cítricos son donde las obreras pueden sacar el néctar. La población de abejas aumenta o disminuye de acuerdo a la época del año en la que se esté. La primavera, por ejemplo, es la mejor, debido a que es donde hay florecimiento.
En esta época la población de estos insectos puede variar entre 5 0000 y más de 20 000 por colmena.
En cambio, en invierno el número puede bajar a 5 000 e incluso a 2 000.
La ilusión que don Jorge Villarreal es que la ciudadanía utilice estos productos que son naturales y maravillosos.
“También más que un beneficio personal es que la gente conozca por eso hay que cuidar a las abejas. El anhelo es que alguno de mis hijos, yernos o nietos me sustituya y continúe con esta linda labor”.