Apertura de la vía devolvió la esperanza a mineros

Urcuquí. Con botas de caucho y mochilas en mano los mineros aguardaban la buena noticia. Los rostros de preocupación y necesidad se veían en todos los rincones de la cabecera parroquial de Buenos Aires.

Los siete días de cierre de la vía transcurrieron junto con la incertidumbre de quienes han buscado una nueva vida en los yacimientos de oro, en donde se encuentran miles de personas desde finales de 2017.

Los habitantes de Buenos Aires han visto pasar cientos de vehículos ha diario y han aceptado que se excave sus montañas sin grandes reproches, sin embargo su paciencia se esfumó cuando dos jóvenes de la localidad fueron heridos de bala. Para ellos fue como la ‘gota que derramó el vaso’ y decidieron cerrar el ingreso a la mina, colocando una cadena y sin permitir que nada ni nadie cruce para los yacimientos.

Reunión tras reunión, pedidos, reclamos y diálogos con las autoridades, fueron la tónica de una semana, tanto en la cabecera parroquial, como en Ibarra, en donde fueron recibidos por el gobernador Galo Zamora, dirigentes y mineros el último 28 de mayo.

Las autoridades participaron en varias de la reuniones, pero los pequeños mineros esperaban sin tiempo definido que la cadena se retire y volver al lugar para continuar trabajando. En veredas, negocios, canchas o las afueras de los sitios de alojamiento, todos esperaban un acuerdo, mientras comunicaban la situación a sus familias por medio de WhatsApp, ya que en el pueblo no existe señal de operadora telefónica, pero los sitios en donde alquilan wifi por un dólar, están a cada paso.

El regreso al ‘paraíso’. Las horas transcurrieron este jueves y la desesperación aumentaba. Los rumores de que la apertura de la vía se daría, mantenían en alerta a todos. Decenas de mujeres también se preparaban para emprender la aventura hasta las minas con comida preparada, ya que fue una semana en donde comentaron que miles de personas ‘se murieron de hambre’.

Pasadas las 15:00 la presidenta del GAD Parroquial, Alexandra Benavides, se reunió con varios dirigentes de la localidad. El ingreso al coliseo fue restringido para la prensa y personas de otros poblados. Los minutos pasaban y con rostros de desilusión, los mineros esperaban una respuesta favorable. Al terminar la diligencia se anunció la buena nueva y se dijo que el paso se iba a habilitar, luego de que llegara al sitio un oficial de la Policía Nacional. Cientos de personas aguardaron el arribo de los uniformados y, afuera del GAD recibieron el anuncio de que en pocos minutos podrían ir a la mina.

A las 18:30, la noticia se regó en el poblado y quienes aún no tenían listas sus maletas, corrieron a los sitios de hospedaje para prepararlas. Un minero utilizó el sistema de perifoneo para comprometerse con los lugareños de que todo se manejaría con cautela y, a las 19:20, cruzó la primera camioneta hacia los yacimientos. Uno tras otro los vehículos pasaron llenos de equipajes y personas que preferían olvidar, al menos por un momento, el tema de la inseguridad que tanto preocupa a la población.