Ángel Hidrobo, restaurador de rostros humanos

altOtavalo. Ángel Hidrobo lleva en sus venas dos facetas insólitas por varias décadas; el oficio de escultor de imágenes religiosas y la de restaurador de rostros humanos.

En esta última actividad ha tenido una aceptable clientela que proviene de diversas poblaciones dentro de la provincia y fuera de ella para que sea restaurado el rostro, cuando ha sucedido algún percance, a través de la aplicación de métodos especiales.

Su refugio es una casa modesta de adobe, madera y tejas, ubicada en la Sucre y Mejía de la ciudad de Otavalo, donde el maestro brindó una conversación cordial y reconfortante.

¿Desde cuándo con el oficio de escultor?
Desde pequeño observaba la maestría de mi padre que realizaba obras monumentales y era considerado como uno de los mejores de la escultura religiosa en esta ciudad. Ya a los 12 años de edad comencé a tallar pequeñas esculturas a mi estilo, que según para conocedores de este arte que mi destino era continuar con la tradición de mi papá en darle vida a imágenes del Niño Jesús, San Juan, Vírgenes, Ángeles y Cristos.

¿Cuál fue su primera obra?
Realicé un San Bernardo, con apariencia de un esqueleto, en madera de nogal de 25 centímetros y coloqué en la vitrina para la venta, a los pocos días un turista le gustó y adquirió la “escultura de la muerte” y desde allí comenzó la obsesión por el arte.

¿Su padre le apoyó para que continuara con el oficio de escultor?
Si, no solo me explicó los secretos de la escultura religiosa, sino que este arte debía profundizar aprendiendo en talleres, por lo tanto me envió al colegio “Daniel Reyes” de San Antonio de Ibarra. Allí aprendí las nociones básicas para convertir un inerte trozo de madera en una figura casi humana.

¿Ahora sus obras, dónde se encuentran?
Principalmente se encuentran en iglesias, capillas o en hogares donde levantan altares para la adoración. Muchas de las obras están en Imbabura, mientras que el resto han tomado vuelo a otros países.
 
¿Se siente satisfecho de convertirse en escultor y restaurador?
Me siento satisfecho por los logros obtenidos. Se ha realizado el sueño de ser artista que mi padre me influyó desde niño y con mi trabajo he sacado adelante a mis hijos. Ya puedo decir que no le debo nada a la vida. Gracias a Dios todas mis hijas se titularon de alguna profesión.

 La otra faceta de su vida es restaurar rostros humanos. Cuéntenos su procedimiento.
Las personas que han sufrido una caída, un rasguño en el rostro y quieren que no se note, tienen que someterse a un proceso y a través de la aplicación de sustancias especiales se pueden restaurar rostros con efectividad.
 
¿Qué tiempo se necesita para que se quite la cicatriz?
Con tres visitas, en un plazo de dos semanas, el cliente queda satisfecho pues el rostro luce sin cicatriz.

¿Qué clases de personas han acudido a su taller?
Toda clase de personas han sido atendidas, de manera especial hombres que han tenido accidentes de tránsito. Cuando la herida está fresca se puede restaurar, pero si viene después de un mes o dos meses es imposible.
 
 ¿Restaurar imágenes o restaurar rostros humanos, cuál prefiere?
Ambas, a pesar que son diferentes. El restaurar rostros es más reconfortante por cuanto se puede ayudar aliviar el espíritu y el rostro de quien la necesita. Un rostro es el espejo de un ser humano en la que se refleja su personalidad, es por ello que cuidan de que no tenga cicatriz en su cara.