Amó la tranquilidad del campo

p46f1IBARRA. Don Panchito. Así lo conocían a Francisco Florencio Duarte Herrera  de 80 años de edad quien falleció en la paz del campo y la naturaleza luego de alimentar a sus animales.

Su muerte. A las 05:30 de ayer, “Don Panchito” en compañía de Bertha Erazo (conviviente), salieron desde su casa ubicada en Ibarra en la calle Juan Atabalipa e iniciaron el ascenso hasta Chorlaví Alto ubicado a 15 minutos de la ciudad. Hasta este lugar se llega en vehículo 4×4.
Es así que a bordo de su Jeep color blanco de placas IBA 066 se trasladaron a su finca. Ahí a alimentaron a sus 12 perros y a sus al menos 40 vacas.
Bertha comentó que los focos del auto no se apagaban. “Se va acabar la batería”, habría dicho Don Panchito.
Por esta razón iniciaron su regreso hasta la ciudad. Al cabo de un kilómetro por un camino de tercer orden, el fallecido perdió sus fuerzas, se puso pálido y falleció de un infarto.
Él estaba a bordo del volante por lo que Bertha al observar que Don Panchito dejo de respirar, ella cogió el volante y se dirigió a una cuneta. El auto terminó encuneto.

Familia. “Don Panchito”, tuvo varios hijos, tres de ellos vivos. Uno de ellos, Francisco Duarte que hoy es fallecido, era periodista y laboró en este rotativo.
El fallecido también poseía familia en esta ciudad. Él enviudó y hace 18 años inició una nueva vida junto a Bertha Marina Erazo Salazar quien observó cómo murió “Panchito”.
Bertha, comentó que en vida Don Panchito le había manifestado que era oriundo de Guayaquil y que él llegó a Ibarra cuando tenía 25 años. El falleció a los 80.
 
El campo. “Don Panchito”, era querido y respetado. Respeto que ganó gracias a su arduo trabajo en el campo  que le llevó a  emprender en la ganadería.
Anteriormente, subía a su finca todos los días. Hace 8 meses se cayó de un caballo por lo que dejó de visitar su propiedad.
Ayer, pidió acompañar a Bertha, juntos llegaron a alimentar a sus numerosas mascotas y al ganado.
Era conocido que el campo lo apasionaba y fue precisamente en aquella tranquilidad y plenitud de un campo verde donde falleció ayer.