‘Amigos Mira’, ayuda nocturna… y silenciosa

Ibarra. Mientras muchas familias tienen un hogar donde dormir, la realidad de otras no es la misma, pues algunos pasan la noche sentados sobre la vereda, acostados en el piso o debajo de un árbol y muchas veces con el estómago vacío, esperando que alguien se acerque a ofrecerles comida.

Esto es lo que pasa todas las noches en Ibarra, pero si no fuera por la asociación “Amigos Mira”, estas personas que han convertido los parques y las veredas en su ‘habitación’, se ‘morirían de hambre’.

Recorrido. Las manecillas del reloj marcaron las 22:30 cuando este grupo de voluntarios, que se identifican por trabajar de corazón, llegaron en dos carros al parque Pedro Moncayo para iniciar el recorrido y entregar comida a quienes lo necesiten sin importar la nacionalidad, el color de piel o el estado en el que se encuentren, es decir que haya ingerido alcohol o esté drogado. Así empezó el recorrido que duró tres horas la noche del miércoles. La asociación, que está coordinada por Mauricio Pineda, se divide en grupos de aproximadamente cinco personas para salir todas las noches y lograr que estas personas, que muchas veces son olvidadas, reciban una sopa recién hecha, colada con pan o estofado de pollo.

El Torreón, como todas las noches, fue el primer sitio en visitar, después en el trayecto, antes de llegar al parque Ciudad Blanca, aparecieron más personas durmiendo en las calles, como en la Bartolomé García y Rafael Larrea Andrade, aquí, justo en la esquina, Mesías Minda duerme sobre unos cartones y los costales los utiliza para cubrirse del frío. ‘Vecino una sopita caliente’, dijeron los integrantes del grupo cuando se acercaron a él.

Planificación. El recorrido que hacen estos voluntarios muchas veces no es en vehículos sino en bicicletas o simplemente caminando. Ellos ya tienen identificadas a las personas que necesita comer pasadas las 22:00.

Continuando con el trayecto, Washington Bastidas, (como él aseguró que se llama), un exboxeador de Ibarra que ahora pasa los días en las calles, también recibió un consomé de pollo por parte de la asociación.

La Terminal Terrestre; Yacucalle; los parques Germán Grijalva, Ciudad Blanca y de la Mujer; Pugacho y el hospital San Vicente de Paúl, son los principales lugares que visitan este grupo de amigos todas las noches hasta la una de la madrugada.

Mauricio Pineda aseguró que muchas de estas personas lo único que necesitan es cariño. Mencionó que al principio, hace ocho meses, comenzaron repartiendo colada con pan. Indicó que poco a poco se han unido más voluntarios colaborando con productos como panela, quintal de avena o leche. Cuando comenzaron con este proyecto entregaban hasta 22 tarrinas de comida, después llegaron a 38, pero ahora saben que 45 tarrinas mínimo deben preparar. Sin embargo, al incrementarse la estadía de migrantes aumentó y repartieron hasta 120. “Trabajamos para la gente que necesite, es una labor sin fines de lucro, todo lo hacemos de corazón y cada quien aporta con su granito de arena”, dijo Pineda.

Manuel Carlosama es uno de los que se beneficia con las comida. Él armó su propia cama cubierta con plástico y cartón, al lado de una gasolinera.