Amamantar en público

Es contradictorio, que mientras se defiende la lactancia materna y sus beneficios, existan todavía prejuicios de transgresión a la norma social de dar de lactar a la vista de todos; aunque en Ecuador, los últimos años han resultado fundamentales para las mujeres, recuperando el control sobre sus cuerpos, aún existe mucho camino por recorrer. La triste realidad es que vivimos un mundo hipócrita y extremista, apenas se muestran imágenes o miran a un bebé amamantando, todos se sienten ofendidos, decirle a una mujer que no amamante a su hijo en público, es tácitamente marginarla. Cada año, cientos de mujeres en el mundo, son víctimas de la discriminación por insistir en dar de lactar a sus hijos en espacios públicos y no confinarse a las cuatro paredes de una habitación. En junio de 2018, la Organización Mundial de la Salud (OMS), durante la semana Mundial de la Lactancia Materna, dictaminó que toda mujer tiene derecho a alimentar a su hijo, sin importar el lugar, pues es natural tanto como arrullarlo o jugar con él. Así se creó una campaña encaminada a “concientizar a la sociedad, a eliminar el pudor y permitir alimentar a sus hijos en restaurantes, autobuses, tiendas, en la calle y otros lugares comunes”. Lo cierto es que amamantar reivindica el rol maternal, el derecho fundamental del niño y la madre, a la vez que satisface la necesidad básica de su hijo; en definitiva, es un acto de amor y conexión, que no debería ser discriminado, bajo ningún punto de vista.