Alpachaca es un mirador con gente trabajadora

IBARRA.- El nombre de Alpachaca viene de dos vocablos kichwas que significan ‘Allpa’ (tierra) y ‘Chaca’ puente, “Puente de tierra”. Según testimonios de la gente más antigua del lugar, hasta la mitad del siglo pasado, allí existía un puente sobre la acequia que corría llevando agua de regadío para los terrenos de las haciendas Azaya y Conraquí. El mismo fue construido para facilitar el tránsito de las poblaciones de occidente.

La hacienda Azaya tuvo, en tiempos de la República, muchos trabajadores a los que había que darles terrenos para que instalen su chozas y se les adjudicó el camino que conectaba a Alpachaca con Changatola, en la hacienda de Conraquí.

 

Según el historiador Luis Martínez de la Vega, en su libro Biomonografía de San Miguel de Ibarra; entre 1940 y 1950, los dueños del patrimonio de Azaya decidieron vender los espacios de la loma a precios cómodos (tres sucres por metro cuadrado) y en pocos años el sitio tuvo un rápido crecimiento gracias a la manos que lo construyeron sin descanso, el día y la noche.

A través de la narración del maestro Bolívar Padilla, quien fuera director de la escuela Guayaquil de Alpachaca, cuando se pedía una referencia a los trabajadores, sobre el lugar de su residencia, ellos respondían que en “Guayaquil”, (por la distancia) y ante la duda “jocosa” del interrogante se agregaba a la respuesta la frase: “No señor, no en Guayaquil de la Costa…en Guayaquil de Alpachaca”.

 

Es así y después de escuchar tanto la misma respuesta, el 13 de junio de 1981 nace el barrio de Alpachaca que después pasaría a ser una parroquia.

Caminar por sus calles es respirar tradición y cultura. Incluso no falta un dibujo artístico en sus paredes o una buena música tropical sonando desde las tiendas de barrio.

 

En la calle Tungurahua una de las principales arterias de la parroquia se encuentra doña Nancy González quien nació hace 40 años en Alpachaca. Ella mira hoy un vecindario que ha crecido mucho a diferencia de cuando empezó y que eran solo caminos de tierra.