Algo común a todas las migraciones

Los antiguos migrantes ya asentados en un país reciben mal y hasta agresivamente a los nuevos inmigrantes y esto es una regla común que todavía se mantiene. Cuenta Noah Gordon en su novela histórica “Chamán” que transcurre a mediados del siglo XIX, que los emigrantes Irlandeses católicos eran rechazados por los pioneros o los del Partido auténtico norteamericano, porque no hablaban Inglés y los pioneros eran protestantes. Sin embargo en el siglo veinte un descendiente de Irlandeses, católico, fue el mas famoso presidente de EE. UU. ¿ Es que las contradicciones y los odios a los migrantes de atenúan con el tiempo y permiten que se integren al conglomerado social?. Ahora que olas de migrantes colombianos, venezolanos y otros inundan los países del pacífico sur de América, vemos que esta regla se repite. Produciendo mucho dolor, a veces violencia entre la población migrante que tiene todo tipo de carencias y requieren apoyo para sus necesidades de trabajo, de alimentación, de salud y educación para sus hijos.¿ Podemos entonces seguir pensando que los nuevos inmigrantes no deben ser aceptados, que deben presentar todo tipo de inútiles documentos para su legalización y mientras tanto, ser personas de segunda clase?. Afortunadamente hay también grupos de las mismas nacionalidades, apoyados por ciudadanos conscientes de nuestros países que han establecido organizaciones de ayuda, para alojarlos, alimentarlos y suplir en algo sus carencias.