Alegría ante la adversidad

altAtuntaqui. La Misión Solidaria Manuela Espejo llegó ayer para mejorar la calidad de vida de cientos de anteños que padecen algún tipo de discapacidad y viven en condiciones ifrahumanas.
 
 Solidaridad.  Una camiseta blanca colgaron en el callejón donde vive José Farinango. Ésta era la señal que en este lugar vive una persona con capacidades especiales. Además José conocía que la brigada llegaba y ansioso esperaba en el ingreso a su vivienda. Al mirar que el vehículo cargado de las ayudas llegó se alegró; hizo sonar un pito, instrumento que utiliza para comunicarse con su familia, ya que no habla.

El regalo de la Misión Solidaria Manuela Espejo para José Farinango fue un colchón de una plaza y media. Este hombre vive en una covacha construida con tablas, techo  de zinc y eternit; la dimensión es de 2 metros por 2 donde alcanza solo la cama.
María Manuela Tigsilema  de 69 años de edad, padece retardo intelectual. Ella  recibió una cama y un colchón que fue colocada en un cuarto oscuro construido de tierra y teja, que se encuentra en mal estado. Esta mujer que no habla juntando las manos agradeció a los brigadistas por la donación.
Dolores Tigsilema, es la hermana de María Manuela, ella la cuida desde que sus padres fallecieron. Ella mencionó que desearía una vivienda ya que la que habitan está en malas condiciones.

 Trabajo. En el cantón Antonio Ante la Misión Solidaria Manuela Espejo entregará 783 ayudas técnicas a 505 personas que tienen capacidades especiales. El trabajo de alrededor de cien personas que conforman la brigada, ayer inició a las 07:30 y concluyó cerca de las 19:00, explicó Eduardo Guamialamá, del área de comunicación social de la misión solidaria.
Las ayudas técnicas que se entregarán son: andadores con ruedas, andadores sin ruedas, bastones de un punto, bastones de rastreo, bastones de tres o cuatro puntos, camas individuales, cojines antiescaras, colchones antiescaras, muletas canadienses, pañales infantiles y para adultos, protectores de colchones, sillas de ruedas posturales de niños y de adultos, entre otros implementos necesarios a través de la Misión Manuela Espejo son atendidas.
José Farinango y María Manuela Tigsilema, mostraron su felicidad tras recibir la ayuda, pero les hace falta una vivienda para vivir dignamente.