‘Alas de Colibrí’ ayuda a personas en riesgo

‘Alas de Colibrí’ es una fundación que llegó a Ibarra desde 2019 con la finalidad de atender a la población de migrantes. Actualmente aporta con ayuda a más de 500 personas en situación de movilidad humana.
Esta organización sin fines de lucro también está establecida en Tulcán, Lago Agrio y Quito.

El trabajo es la promoción y defensa de los derechos humanos con énfasis en el delito de trata de personas, movilidad humana y violencia de género.

Asimismo, ahora se trabaja con tres proyectos en Imbabura. Daniel Rueda, presidente de la fundación, señaló que están vinculados con la GIZ, con apoyo de la Unión Europea en temas de trabajo comunitario, prevención de trata de personas, violencia de género y movilidad humana. Sin embargo, aclaró que se enfocan en el trabajo comunitario, líderes y lideresas que se pueden identificar en el territorio con quienes se trabaja en capacitación y sensibilización.

Específicamente en Ibarra trabajan con el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), donde un equipo de siete personas realiza atención directa a extranjeros.

La finalidad es hacer un acompañamiento en la restitución de derechos, de los cuales se hayan violentado o limitado.

Rueda mencionó que en Quito también trabajan con un equipo técnico, “lo que tratamos de hacer es cubrir todo lo que tiene que ver con el eje de entrada de las personas en movilidad humana desde Carchi hasta Pichincha”. En Quito se implementan trabajos enfocados en la salud sexual.

Además, entregan medicamentos, exámenes y hacen acompañamiento a víctimas de violencia.

El objetivo de articularse con otras instituciones, según Rueda, es planificar acciones, estrategias que beneficien a la población.

Tanto Carchi, Imbabura, Sucumbíos y Pichincha son sectores sensibles por estar en la frontera norte y donde hay tránsito de personas que se encuentran en situación de movilidad humana.
Sin embargo, explicó que el lugar más complejo es Rumichaca, en la frontera norte, “esto obedece a varias situaciones y una de ellas es el cierre de frontera”, dijo Rueda.
Al permanecer el sitio inhabilitado, los migrantes optan por los coyoteros y es ahí cuando son víctimas de tráfico de personas, de esta manera pagan a alguien para ingresar a territorio. El 60 % de mujeres y niñas según Acnur han sido víctimas de vulneración de derechos.