Alaphilippe, nuevo rey de la Strade Bianche, Carapaz terminó cubierto de arcilla

Roma. El francés Julian Alaphilippe (Quick-Step) conquistó este sábado la decimotercera edición de la prueba de ciclismo Strade Bianche, con salida y llegada en la ciudad italiana de Siena y con un recorrido de 184 kilómetros, 63 de ellos en carreteras de arcilla blanca. pese a que no culminó entre los 10 mejores, el ecuatoriano escribió un emotivo mensaje al culminar la carrera.

“Hay veces en las que se gana, otras en las que se pierde…¡ Lo importante es nunca dejar de disfrutar!, escribió el pedalista carchense su cuenta de Instagram. El ciclista de Movistar llegó en el puesto 62 con un tiempo de 4 horas 59 minutos 38 segundos, muy seguido de otro ecuatoriano, Jonathan Caicedo del equipo EF Education First quien llegó en el puesto 61 (mismo tiempo).

Pero en competencia la victoria fue para Alaphilippe quien después de triunfar en la Vuelta a San Juan y en el Tour Colombia suma su tercera victoria del año al cruzar la línea de meta de Siena en 4 horas, 47 minutos y 15 segundos, tras fulminar al esprint y en la última subida al danés Jakob Fuglsang (Astana).

Sin el campeón del mundo, el español Alejandro Valverde (Movistar), que volverá a competir el 25 de marzo en la Volta a Cataluña, el podio de la Strade Bianche fue completado por el belga Wout Van Aert (Jumbo-Visma). En su estreno absoluto en la prueba toscana, Alaphilippe puso su firma en una Strade Bianche que, pese a su joven historia, ya se convirtió en toda una clásica del ciclismo moderno y en una cita de lujo del calendario World Tour, con el polvo del “sterrato” y el encanto de los cerros toscanos como marco.

Los 147 corredores participantes salieron de Siena a las 4:.40 (hora de Ecuador) y no faltó la habitual fuga inicial, de cuatro hombres, con el italiano Diego Rosa que fue el más agresivo, al escaparse en solitario y al aguantar al frente durante más de cien kilómetros.

Alaphilippe y Fuglsang llegaron a batallar en Le Tolfe, el tramo de arcilla más exigente, con pendientes que alcanzan el 18 por ciento. El danés tenía claro que debía darlo todo allí si quería tener opciones de ganar, pero el francés no le dio opción. Los dos llegaron juntos al último tramo y empezaron a estudiarse, intercambiaron miradas y prepararon los últimos 700 metros, con una gran subida final que llevaba hacia la Plaza de Campo, con pendientes del 16 por ciento.

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