Al rescate del ‘Patrón’ Teodoro

Más de un siglo pasí desde que se erigió el primer colegio fiscal de Imbabura, en los terrenos donados por el coronel Teodoro Gómez de la Torre. El plantel inició su actividad en 1884, como “San Alfonso María de Ligorio”, con 46 estudiantes y con Mariano Acosta como rector. Años más tarde, el plantel rinde homenaje a su gestor y se denomina Teodoro Gómez de la Torre. El coronel ibarreño no solo donó los terrenos, también, como político, consiguió apoyo para equiparlo con calidad, hasta convertirlo en un referente educativo. Con el paso del tiempo, el deterioro de la edificación fue evidente y éramos testigos de cómo se caía en pedazos. Ahora nace la esperanza de verlo resurgir, porque vuelve a ser propiedad de la Ciudad Blanca. El grito de ‘Patrón’ de los exestudiantes y la familia actual teodorista se escucha más alto porque, además, serán los ibarreños quienes decidirán el futuro del emblemático patrimonio.