Ajenos al desastre

Si ocurre como ellos avizoran, constituirá un gran desastre. Catástrofe social peor que la del feriado bancario y las primeras consecuencias de la dolarización. Cientos de miles de jubilados condenados a la miseria. Los afiliados de hoy forzados a la misma desesperanza. Pero como si nada pasara, y el pronóstico de los analistas fuera insignificante. Como si el desasosiego de los expertos no fuera sino una preocupación sin fundamento, a muchos ciudadanos no les importan nada o casi nada los reiterados anuncios de esa presunta catástrofe social que soportaría el país con el colapso inminente del Seguro Social Ecuatoriano. Está claro. Un sector de expertos, ex directores y funcionarios del IESS, reclama acciones claras, transparentes, decisiones urgentes para salvar a la institución, convertida en tonel sin fondo para cubrir los caprichos de gobiernos irresponsables. Pero al frente aparecen otros. Son aquellos incapaces de sentarse en una mesa para discutir y analizar civilizadamente, buscar iniciativas y proponer alternativas que impidan el colapso de la única entidad que, mal o bien garantiza la seguridad de la población jubilada en sus últimos años. Mientras los irresponsables del régimen anterior que manipularon cifras, cambiaron leyes, tomaron decisiones funestas para el futuro del IESS llevan vidas ostentosas, toca a los ciudadanos exigir al gobierno, a la Asamblea, a las organizaciones sindicales, profesionales, adoptar las medidas urgentes que los estudios técnicos demandan.