El aislamiento es el peor enemigo del guía de turismo

Con la frase “Soy Guía De Turismo y el Covid-19” infectó mi trabajo, comienza el manifiesto que desde la semana pasada circula en las redes sociales y que ha sido compartido por decenas de personas que se dedican a esta actividad y que, desde que se declaró emergencia sanitaria, su trabajo se paralizó por completo.

“Los guías de turismo no tenemos un trabajo estable, por lo que procuramos manejar bien nuestras finanzas; pues no se sabe cuándo será nuestro próximo grupo, servicio, viaje”, se lee en una parte del comunicado.

Con esto coincide Leidy Villegas. Ella recién se graduó en turismo y comenzó a operar por su cuenta como ‘freelance’ pero jamás se imaginó que le tocaría estar en casa, sin hacer nada.
“La mayoría de personas se acogió al “teletrabajo”, desde la casa y sigue percibiendo un sueldo, pero nosotros en esta actividad, si no tenemos turistas, no tenemos trabajo y no tenemos sueldo”, indicó la joven de 22 años.

Garantías necesarias
A la realidad de Leidy Villegas se suma otro escenario. Los guías fueron los primeros expuestos ante el brote de coronavirus.
“Lamentablemente hay gente del medio que ha sido infectado o están en cuarentena por presentar síntomas. Nosotros fuimos los más expuestos, al estar en contacto con pasajeros de todas partes del mundo, conductores, maleteros, botones”, según el manifiesto escrito en Facebook
Gabriel López es un guía de turismo con 12 años de experiencia y que trabaja por todo el país. Él indica que cuando comenzó la emergencia todavía seguían atendiendo a los turistas que llegaron de Europa y que nunca recibieron una dotación de mascarillas o guantes, gel. “Todo corría por nuestra cuenta”.
Además, según López, los últimos viajeros que decidieron suspender sus recorridos le significan una perdida diaria no solo en pagos sino en propinas.
Según López estas cancelaciones le representaron a él una pérdida de 2500 dólares.
Muchos de los guías turísticos trabajan con las agencias de viajes, pero no hay una correcta distribución de las ganancias.

¿Qué pasa en la  zona norte?
Para los guías la situación es muy grave. El 95% no tienen un trabajo estable, no tienen un contrato laboral, no aportan al IESS, es una profesión de alto riesgo “por zonas en las que nos desenvolvemos”, y sus ingresos dependen de la dinámica del turismo local, regional o nacional.
“El turismo de la zona norte ha sobrevivido al terremoto del 2016, a las incursiones de las FARC, a alias ‘Guacho’, al paro nacional del año anterior y ahora con esta crisis, prácticamente termina de aniquilar el turismo que antes de esta crisis era casi inexistente”, indica Abraham Angulo, presidente del colectivo de guías de turismo de la zona norte (Esmeraldas, Carchi, Sucumbíos e Imbabura). “Estamos a la buena de Dios, literal”, subraya el guía imbabureño.
Puso como ejemplo que se declaró a Imbabura como Geoparque Mundial, pero no han llegado turistas bajo ese concepto.
“El GAD Ibarra no trabaja con los actores, ni con los gestores de turismo.
Si no invitan a los actores a trabajar juntos, será imposible sacar al turismo adelante”.

Las autoridades.
Han recibido mensajes de las autoridades, afirman Gabriel López y Abraham Angulo, pero ambos consideran que no pasan “de las buenas intenciones y que todo se queda en propuesta y nada en soluciones concretas”.
En un comunicado, el Ministerio de Turismo, como ente rector de las actividades turísticas informó que se encuentra recopilando información en línea de datos que puedan ayudar a cuantificar e identificar la totalidad de pérdidas del sector durante la emergencia sanitaria. Al respecto los guías solicitan ser incluidos en todas las charlas a las que muchas veces “no pueden asistir”.