Ahora los tiempos son por demás complejos

14f1El padre Marcelino como lo conocen sus alumnos y los fieles católicos, es un sacerdote de recia personalidad, muy amante del orden, la honestidad y responsabilidad. Es carismático y se ha ganado un gran espacio en la sociedad imbabureña por su manera de ser, pero sobre todo por su trabajo en favor de la educación y el rescate de los valores. Es la autoridad moral en el colegio “San Francisco”, una de las entidades de segunda enseñanza con mayor prestigio a nivel regional y nacional. Quisimos descubrir un poco más de lo que él piensa y siente…

¿Recuerda cuándo llegó al Ecuador?
En el año 71, todavía sin ordenarme como sacerdote. Llegué a la zona rural del Noroccidente y de ahí, bueno… hasta llegar acá.

¿Se puede hablar de vocación cuando todavía se es un niño?
Se puede pensar que nace en el contexto en el que uno vive. Mi pueblo era muy apegado a tradiciones religiosas y en ese contexto nació mi vocación.

¿Es sacrificado ser sacerdote en este tiempo?
Es algo que demanda y exige esfuerzo, sacrificio, renuncias, pero no diría menos que otras vocaciones como la de casados, solteros, políticos, cada una con otros derroteros.

Culminamos la Semana Santa, noto que las tradiciones se van perdiendo. ¿A qué se debe?
Los tiempos son por demás complejos, ahora. Tan avanzados como tan tristes en el orden humano, espiritual y religioso. Son épocas de convulsiones y cambios, pero sobre todo de desorientación en distintos órdenes. Pienso que se van redireccionando las cosas.

Alguna vez, Monseñor Alberto Luna Tobar dijo que la palabra mística era mal usada en el idioma corriente, ¿concuerda con él?
Guardo el mejor, grato y personal recuerdo de Monseñor Alberto Luna. Más allá de las palabras, él es un hombre místico por su propia vocación.

¿El desarrollo técnológico incide en la desorientación que usted habla, sobre todo a nivel de los jóvenes?
No. Son medios de los que el hombre se está dotando cada vez más y bienvenidos todos. La calentura no está en las sábanas.

¿A los jóvenes les hace bien la abrumadora tecnología?
Hay que buscar un empate entre lo que los jóvenes viven y sienten en sus casas, en la calle, con aquello que se les provee como educación, formación y conocimiento en las aulas.

Se dice que la sociedad busca la calidad de todo, ¿pero se olvidó de buscar la calidad humana?
Es razonable. Detrás de los avances está la persona, está el joven, está el hombre… y la calidad estriba sobre todo en la condición del ser humano que trata, intenta, procura para su vida responder a los retos de calidad con sentido de responsabilidad, de conciencia personal y social.  

¿Qué es para usted el poder?
Un sentido de servicio visto desde el evangelio, pero desde el plano meramente humano es la proyección y la oportunidad que tiene el hombre de servir, de atender los requerimientos y empujar, orientando una confianza que se le ha depositado a alguien.

El poder político es manipulador, ¿y el poder de la iglesia?
No deja de ser político el poder de la iglesia, pero ese poder obra en favor de las gentes. El poder de la iglesia ha sido beneficioso traducido a un ejercicio de atención al medio más sensible de la sociedad.

¿Cree que la Constitución ecuatoriana per se   es una buena alternativa?
La nueva Constitución ecuatoriana es el mejor deseo que se ha pretendido para la sociedad, reivindicando determinados derechos. Es deseable que eso se lleve a cabo, a la práctica.

La vida actual nos facilita muchas cosas, ¿pero somos felices?
Siempre estará la pregunta. Todos en determinado momento experimentamos la felicidad a cuenta gotas, creo que está detrás de tanto fracaso o desengaño.